Dos fuentes de trabajo. Dos sueldos en blanco. Eso es lo que piden para las dos familias de refugiados sirios que viven en el Gran Mendoza y que hoy se debaten entre quedarse o volver a su país natal dado que la adaptación a Argentina lejos ha estado de ser tan feliz y simple como esperaban.Escapar de la guerra para llegar a un país para vivir en democracia y a salvo parecería una opción indudable que no necesita de mayor análisis. Así lo pensaron también las familias de refugiados sirios que llegaron a Mendoza hace casi un año. Sin embargo, y aunque parecía que la única y principal barrera con la que iban a tener que lidiar era el idioma, se encontraron con muchas más.Omar Carrasco, uno de los llamantes, es decir esas personas que se ofrecieron a dar alojamiento a los refugiados y a asistirlos durante un año, contó que la experiencia ha sido más difícil de lo que se esperaba. "La diferencia cultural ha sido muy marcada, ellos a veces prefieren estar en una guerra que enfrentarse a miedos nuevos. La situación para volver es muy compleja también", explicó Omar, quien afirmó, directamente, que no recibiría a más gente. Julio Alejandro Neme, presidente del Club Sirio de Mendoza, coincide con Carrasco en que los 14 sirios que están en Mendoza están pasando por situaciones angustiantes. "En realidad nosotros lo que estamos pidiendo para ellos son simplemente soluciones laborales", dijo Neme.Si bien una de las familias tiene un emprendimiento de comida árabe y participa en distintos eventos, eso no les alcanza para sustentarse. "Lo que pedimos es que de algún municipio les den algún trabajo en blanco, por lo menos para las cabezas de familia; están muy angustiados, con la venta de comida y con los eventos no se mantiene a una familia", afirmó Neme.Aclaró que no es bueno generalizar en este caso porque los más jóvenes sí han conseguido tener una adaptación mejor, uno de ellos está trabajando en blanco en una empresa y siente que está progresando. Los que están peor de ánimo son los que no tienen trabajo.En el Gran Mendoza hay tres familias de refugiados que en total suman 13 personas, más un muchacho que llegó hace algunas semanas. A ellos debe sumarse un grupo que se instaló en General Alvear. Neme aclara que ellos no han sido llamantes, pero que hubo algunas familias a las que sus llamantes las dejaron solas y que por eso se hicieron cargo desde el Club Sirio. "No nos podemos permitir que se vayan con una impresión de que no se los ha ayudado lo suficiente. Cuando se hizo la movida grande nos llovían los llamados, pero se fue apagando todo un poco", dijo.El idioma, superadoCuando llegaron a Argentina, el principal obstáculo que tenían que superar era aprender el idioma y poder comunicarse de forma más o menos fluida. Ese escalón ya lo subieron y en mayor o menor medida todos están hablando y eso también les da un recurso necesario para poder trabajar.Ahora lo que les falta es una fuente de trabajo que les permita vivir dignamente. "La mayoría ya entiende y habla, no es la misma situación de abril, cuando muchos llamaron para ofrecer trabajo y no podíamos largar a la gente sin hablar, nos ofrecían trabajo de delivery y no conocen las calles. Quizás ahora que tienen más herramientas, podamos ayudarlos a que se queden", afirmó Neme.¿Han pensado en volver a la guerra? Julio dice que sí. Y eso da cuenta de la situación que están atravesando. "Algunos han planteado la posibilidad de volverse, hay nostalgia por tu tierra, por tus raíces y porque están muy angustiados porque una familia tiene hasta enero pago el alquiler y después tienen que empezar a desenvolverse por sus propios medios", agregó el presidente del Club Sirio."Son gente de bien y nosotros somos garantes de su honradez, si no se quieren volver y no es tan fácil pagar los pasajes de vuelta. Tampoco pueden estar así, si el Gobierno o una empresa puede darles a dos familias dos puestos de trabajo es lo que necesitamos", pidió casi desesperadamente.Asaltaron a tres hermanosPara colmo de males y de la angustia por la que están pasando los refugiados en Mendoza, a tres hermanos los asaltaron en la calle. "Vinieron dos personas armadas, les apuntaron y les sacaron el dinero que tenían. Más allá de la plata, fue el momento que vivieron. Ellos dicen que se vinieron de la guerra pero que allá nunca los habían asaltado y acá sí", contó Carrasco sobre el episodio que vivieron en Maipú.Para ayudarcontactoJulio Alejandro Neme, presidente del Club SirioTeléfono261 6578728


