Los cinco ángeles de Guaymallén y la nueva estrella que invita a pensar

Por UNO

José Luis [email protected]

La muerte de la hija de Tití Fernández en pleno Mundial impactó no sólo porque el periodista deportivo es uno más en las millones de familias futboleras del país, sino también porque la joven no usaba el cinturón de seguridad que sí llevaban puestos los dos acompañantes, que se salvaron. O sea que la tragedia pudo evitarse.

Otra vez el tránsito y las medidas preventivas que salvan vidas, pero que no utilizamos. Sea en Brasil o Mendoza, el resultado fatal suele ser idéntico.

Nuestra provincia registra en los últimos años, al menos, dos terribles accidentes con gran cantidad de fallecidos: 17 en el choque frontal del camión brasileño con el colectivo en San Martín y el impacto en Guaymallén, hace tres años, de un auto contra un viejo carolino, en el que se mataron cinco jóvenes y sólo uno se salvó.

El 24 de junio se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de Maximiliano Guerra (20), María Vanina López (20), Aldana Florencia Romero (20), Jonathan Biassi (19) y Florencia Arias (19), y del comienzo de una nueva vida para Yael Argañaraz (20).

Hace dos semanas exactamente sus familiares y amigos volvieron a dejar un testimonio explícito y visible para quienes pasen por el lugar del accidente: el carril Bandera de los Andes, a la altura del puente Pécora, en Villa  Nueva, cerca de los domicilios de la mayoría.

Una estrella fue pintada a ambos lados del puente con los nombres de los chicos.

Para que nadie los olvide y también para que nadie pierda de vista –y esta interpretación corre por mi cuenta– el peligro inminente que se vive al circular en un vehículo, sea como conductor o acompañante.

A poco de esa tragedia los nombres de los chicos fueron inmortalizados en un cartel colgado del árbol. Después vino la primera pintada de estrellas sobre el pavimento. Recuerdos en estado puro y la necesidad de hacer llegar un mensaje de alerta.

Vivimos tiempos de urgencia. Siempre. Pero todo se ha vuelto más urgente en los últimos días y especialmente cuando juega la Selección de Messi y Sabella.

Las calles se han vuelto escenarios de aceleradas a fondo, de imprudentes maniobras y de gente que sólo quiere llegar a destino ya.

Una anécdota: el sábado 21 de junio se produjeron dos accidentes de tránsito en apenas un kilómetro de recorrido.

Todos iban desesperados, se notaba en el aire, para ver el segundo partido de la Selección que terminó con la agónica genialidad de Messi y la victoria sobre Irán.

El primer episodio lo protagonizaron dos autos: uno iba rapidito por Bandera de los Andes hacia el oeste y el otro salió de una bocacalle e ingresó al asfalto como si nada.

Estruendo. Vidrios rotos. Chapas abolladas. Una joven madre se bajó del primer rodado con su hijita en brazos. La nena, de 5 años, iba sentada como acompañante, a su lado, en el asiento delantero, por lo que golpeó su cabeza contra el torpedo. La sangre le brotaba de la nariz y un machucón comenzaba a notársele en la frente. Lloraba de dolor y por el susto. ¿Esa pequeña, que finalmente mejoró y volvió a su casa, no debía ir sentada en el asiento trasero como fija la Ley de Tránsito? Mucho se habla de prevención al volante. Diez en la teoría y aplazados en la práctica.