“Los chicos y chicas de las secundarias mendocinas vienen consumiendo hace tiempo, no es nuevo”, entienden los y las docentes que hablan de una mayor cantidad de casos en los primeros años de ese nivel educativo. En las escuelas céntricas detectan que el consumo de drogas los atraviesa a todos y el acceso a la marihuana es extendido: se consigue fácilmente en plazas como la Independencia o la España. En la zona rural la problemática de adicciones tiene que ver más con el alcohol.
“El problema no es la sustancia en sí, sino el sujeto que la demanda. Además, no todos tienen la misma estructura biológica (que los puede hacer dependientes o no) y contexto social, las consecuencias dependen de eso”, había dicho en la disertación el toxicólogo Carlos Damin.
Los alumnos y alumnas se duermen en clases, faltan y, cuando la situación se agrava, repiten. Algunas educadoras de escuelas céntricas contaron que hubo chicos detectados drogándose en el interior de los establecimientos. “Muchas veces es la familia la causante. Los padres, al ser convocados, no quieren hacerse cargo de la situación, y eso te habla de una desatención”, dijo Nadya Vélez, licenciada en Trabajo Social, terapeuta en prevención de adicciones y miembro del gabinete de la escuela Normal Tomás Godoy Cruz. Mencionó después que los adolescentes son sujetos vulnerables y el acceso es fácil: “En la mayoría de los casos consumen marihuana. Cuando el preceptor o la preceptora, quienes tienen el primer contacto, detectan la situación, se hacen las correspondientes derivaciones. No solamente la escuela es responsable, deben intervenir los servicios sanitarios, de protección de derechos y el Ministerio de Seguridad”. Aunque hay diferencias en el consumo y nivel de acceso según la condición cultural y socioeconómica, un aspecto común entre las escuelas de zonas urbanas y rurales es la falta de conciencia por parte de los adultos, cuyos hábitos son imitados por los menores. Esteban Córdoba y Mariana García son docentes de establecimientos albergues de Lavalle. “Es distinta a la realidad, por el aislamiento geográfico quizás los chicos no están al tanto de ciertas modas de consumo. El alcoholismo si está instalado en la zona porque funciona como un desinhibidor social. Muchas veces los padres retiran a los chicos con motivo de celebraciones (carreras cuadreras, festejos patronales, cumpleaños de 15) y los exponen a acceder a estas bebidas”, relataron. El machismo también es una variable allí: en los hombres está bien visto beber alcohol a temprana edad.



