Esos chicos con la música a todo lo que da, el perro de al lado que ladra toda la noche, el vecinoque se pone a martillar en plena siesta, la maldita alarma del local de la esquina, la parejita que
se pelea siempre, la bronca visceral cuando el puente está ocupado, la metiche de enfrente quelleva y trae chismes del barrio, la ropa tendida que vuelve al lavarropas por el dominguero humo
del asado al otro lado de la medianera. Esto y mucho más taladran a diario nuestro carácter y la relación cotidiana con los vecinos yse refleja claramente en la encuesta de Diario UNO, en la que más de 5.700 lectores respondieron a la pregunta "¿Qué es loque más te molesta de tus vecinos?". Los ruidos molestos de toda pinta y estirpe aglutinaron a casi la mitad más uno de loslectores a la hora de elegir qué es lo que más los fastidia de sus convivientes de vecindariollevándose una preferencia del 47%. El resultado sobre las otras tres opciones demostró dos cosas: primero que es el problema máscomún y rutinario que se sufre en un vecindario, lo cual coincide plenamente con las denuncias yreclamos que reciben los municipios y el 911, ya que el ruido molesto es casi la única demanda. Y segundo que todo indica que la ciudadanía resuelve mayoritariamente por su cuenta y de modocivilizado esos problemitas de convivencia barrial sin acudir masivamente a las autoridadesmunicipales o policiales. Este último punto es quizá el más llamativo. Aunque la denuncia por ruidos molestos es casila única en cuanto a conflictos vecinales no violentos, es a la vez poco frecuente. En el 911, los reclamos que se reciben son contados. Lo mismo ocurre en el Centro deContactos de la Municipalidad de Capital, al 0800-222248323, que atiende todo tipo de reclamos einquietudes de los habitantes de Ciudad. Romina Guzzo, coordinadora del Centro de Contactos que funciona desde agosto de 2008,confirmó a UNO que "las denuncias por ruidos molestos es lo único que recibo en cuanto aproblemas entre vecinos y es poco frecuente. A veces tenemos tres o cuatro denuncias por semana". La funcionaria explicó que lo más usual por lo que se quejan en Ciudad en el rubro "ruidosmolestos" son "los ruidos en el horario de siesta provocados muchas veces por una obra enconstrucción que esté trabajando en ese horario, por las fiestas nocturnas que se hacen endepartamentos o alguien que está con la música fuerte". Guzzo detalló que "todo depende de la zona y la época del año. En invierno las quejas son máspor las molestias a la siesta y en el verano a la noche. Igual, la mayoría de esto se resuelve y nose repite un reclamo puntual". Explicó que el Centro de Contactos de Capital toma todos los datos del denunciante y luego seenvía el reclamo a la Dirección de Gestión Ambiental, que es la que visita a la persona afectada. "Si se denuncian ruidos molestos (por ejemplo, porque alguien escucha música a un volumen alto), primero los inspectores visitan al denunciante para ratificar el problema, luego se hace unamedición técnica de los ruidos y finalmente si es necesario, se hace un acta de infracción alvecino denunciado". Los chismes todavía pesan La vida actual no es como la de hace 40 años. La mujer trabaja a la par del hombre y ambosmuchas más horas que antes. Los niños están en la escuela, la guardería o el club. Los barrios yano tienen la vida de antaño. Sin embargo, la encuesta de UNO prueba que la preocupación de algunos vecinos por la vida del resto de lacuadra se resiste a desaparecer. Detrás de los ruidos molestos, la opción "Que se metan en mi vida y opinen sin saber" sellevó sorpresivamente el segundo lugar, con más de 1.200 votos que reflejaron un firme y digno 26%. Mientras tanto, el auto sobre el puente ocupó el tercer lugar con 20%, lo que indica que hayaún un alto índice de desalmados que ocupan ese lugar sin interesarles en lo más mínimo el tiempo yla urgencia de quien tiene que salir de la cochera. La opción menos elegida fue "El humo del asado" con 7%. No obstante, en un relevamiento fuerade la encuesta llama la atención que la humareda del sagrado plato nacional genere un clarofastidio entre las mujeres, que lo ven como el gran culpable de ahumar la ropa tendida.



