Por Carina Luz Pérezperez.carina@diariouno.net.ar
Al igual que la Vendimia, la temporada del Aconcagua empieza a prepararse muchos meses antes. Pero a diferencia de todo lo reglamentado para la tradicional fiesta, el cerro está siendo administrado por una serie de resoluciones ministeriales, en lugar de cumplir estrictamente con la Ley de Áreas Naturales Protegidas Nº5.630, que exige un plan de manejo integral para hacer efectiva esa protección.
Sin este elemento rector que fije pautas claras sobre lo que debe o no debe realizarse en ese lugar icónico de Mendoza, el pico más alto de Sudamérica, las diferentes gestiones de gobierno avanzan en su explotación turística y deportiva. Hace pocos días, el Ministerio de Tierras y Ambiente, a cargo de Guillermo Elizalde, informó sobre la apertura de sobres de la licitación para mejorar la infraestructura turística, el equipamiento informático y los planes de gestión del Aconcagua y en otras 7 áreas naturales protegidas por un monto total de $29 millones, financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Paralelamente a esto, está en pleno proceso de licitación una serie de campamentos base y de altura en el cerro Aconcagua por $1.600.000, para reconstruir los refugios de altura de más de 4.000 metros, totalmente destrozados por el paso del tiempo, y para renovar los servicios al pie del cerro. Esto, en un plazo de ejecución de dos temporadas de ingreso, es decir, entre 2014-2015 y 2015-2016. A eso se debe sumar el reacondicionamiento de un centro operativo en Punta de Vacas para el cuerpo de guardaparques , por ot ros $8.000.000, en un plazo de ocho meses corridos. Sin embargo, el Estado provincial podría pagar más caro las obras licitadas, ya que un estudio de impacto ambiental puede determinar exigencias sobre tipo de materiales, ubicaciones, tratamiento de los residuos, etcétera. Eduardo Sosa, de la ONG Oikos, explicó: “El parque Aconcagua no tiene plan de manejo desde su nacimiento, en 1983. Recordemos que el plan de manejo es un documento técnico que define la estrategia de conservación y las principales políticas de administración dentro del área protegida. Sin esta planificación, todo lo que hagamos y que implique un potencial impacto ambiental significa asumir un riesgo que puede devenir un daño ambiental permanente. Ejemplos de esto son los refugios que se construyeron en sitios que fueron arrasados por avalanchas o la construcción y pavimentación del camino de ingreso a Horcones, que provocó un daño ambiental irreparable”. Esta organización ambientalista, junto con algunos guías y andinistas mendocinos, viene criticando el funcionamiento del parque Aconcagua, como también el verdadero peso del Consejo Asesor Permanente del Parque Aconcagua (CAPPA). El Consejo estuvo inactivo durante muchos años y recién en 2013 fue constituido por la presión pública de diferentes sectores. Pero aún no tiene un rol protagónico en las decisiones, por tres razones: por la diversidad de visiones de sus miembros, porque ha resultado ser un ente “que avala acciones gubernamentales en lugar de construirlas” y porque sus opiniones no son vinculantes. En este contexto, deben entenderse otros cuestionamientos como el uso del helicóptero, el redimensionamiento del servicio médico de altura, el rol de los guardaparques, la relación con los prestadores de servicios, todos aspectos que deberían estar contemplados en el plan de manejo. Por esa razón, Sosa recuerda: “El plan prometido por varias administraciones (la última del ex secretario Marcos Zandomeni, quien se comprometió a tenerlo listo para diciembre de 2013) y nunca se concretó”. Y resaltó: “Lo éticamente correcto es evaluar ambientalmente las obras y luego licitarlas. Siempre se hizo así, pero en los últimos años se privilegió el anuncio de la obra y la distribución de fondos por sobre su análisis serio. Los resultados están a la vista. Esperemos que todas estas obras que pretende encarar el Gobierno no sean la antesala para luego entregar el parque dotado de infraestructura y equipamiento a un ‘administrador amigo’”. La referencia de Sosa sobre entregar el parque Aconcagua no es casual, ya que dentro del Ejecutivo provincial sigue alimentándose la idea de concesionar el Aconcagua, de forma similar a cualquier servicio público. Aseguran que el plan de manejo estará a fin de año “Hasta ahora hemos hecho reglamentos de uso y cada año se van revisando, colocando más restricciones y definiendo zonas intangibles. En estas dos temporadas, pretendemos tener los planes de manejo de las 8 áreas naturales. Eso será la base los próximos 10 años y por supuesto, que los planes de manejo son dinámicos”. Con estas palabras, el titular de la Dirección de Recursos Naturales, Daniel Gómez, defendió la estrategia gubernamental respecto de las actividades turísticas y deportivas que se realizan en el parque Aconcagua y en el resto de las áreas naturales provinciales. Según el funcionario, las obras llamadas a licitación tendrán su plan de impacto ambiental antes de su realización y que “si hay algo que cambiar, se cambiará”, en especial el proyecto de construcción de los refugios de altura. De todos modos, Gómez aclaró que no habrá ninguna instalación por fuera de las rutas ya conocidas. Asimismo aseguró que le han pedido a todos los sectores que los acompañen en este proceso y que todos hagan sus aportes. El funcionario se quejó de la excesiva cantidad de opiniones y contradicciones que presenta la discusión sobre el destino del parque Aconcagua dentro del Consejo. En este mismo sentido, reconoció que tener un plan de manejo ambiental, tal cual lo pide la ley, ordenaría estas discusiones y le daría al Estado una herramienta clave para tomar decisiones. En cuanto a por qué no se hizo hasta ahora, admitió: “Tuvimos un año y medio trabajando con el Iadiza, la entidad que por ley debe evaluar el plan de manejo, para ponernos de acuerdo en la realización de un documento con términos de referencia y definir qué es un plan de manejo”. Gómez detalló que dentro del crédito del BID está previsto la financiación del plan. ►$250.000 es el costo calculado de cada uno de los refugios de altura, en Independencia, Nido de Cóndores, Campo 3 y Campo 1. Llamará a licitación en setiembre. ►$200.000 saldrán los campamentos de base ubicados en Confluencia, Plaza Argentina y Plaza de Mulas. En la última temporada, ingresaron al parque casi 150 mil personas Al cierre de la temporada Aconcagua 2013-2014, el Ministerio de Tierras y Ambiente informó que el cerro visitaron 5.536 andinistas, repartidos entre 3.056 ascensos y otros 2.480 practicantes de trekking. Además, llegaron hasta el circuito de la Laguna de Horcones 36 mil personas y otras 80 mil pasaron por el centro de visitas de Horcones. Como resultado de tantas visitas, se extrajeron 38.800 kilos de basura doméstica, 5.000 kilos basura de rezago y limpieza de hotel Plaza de Mulas y 22.900 kilos de materia fecal evacuada desde los campamentos, de los cuales 4.000 kilos corresponden a campamentos de altura.
►"El Parque Aconcagua no tiene plan de manejo desde su nacimiento en 1983. Recordemos que el plan de manejo es un documento técnico que define la estrategia de conservación” (Eduardo Sosa, de Oikos).
►"Hasta ahora hicimos reglamentos de uso y cada año se va revisando. En estas dos temporadas pretendemos tener los planes de manejo de las ocho áreas naturales” (Daniel Gómez, director de Recursos Naturales).