En limpioPor Manuel de Paz
Si Mendoza fuera un ciclo de TV, tendría muy poca audiencia. Los que hacen zapping lo pasarían rápido. No sorprende a nadie.
Levante la mano quien oyó una idea interesante

Dígame, lector: ¿usted ha escuchado ideas interesantes en los últimos tiempos en Mendoza?
Hablo de esos temas o conceptos que nos hacen detener en seco y que nos obligan a decir: “a la pucha, ahí hay un desafío para la mente”.
Le pongo un ejemplo: ¿vio cuando uno está haciendo zapping en la tele y nada nos llama la atención hasta que -milagrosamente- salta algo que nos hace frenar el dedo pulsador.
Es entonces cuando el control remoto descansa porque ha aparecido una imagen, una palabra, una idea, un guión, un peligro de gol... Algo con la virtud de concentrar nuestra atención.
Pues bien, todo viene indicando (sin que aquí nos alarmemos) que hacer zapping sobre Mendoza genera cada vez menos atención.
Incluso hay políticos, de esos que llegan de afuera a hacer campañas con trajes de presidenciables, que nos azuzan diciendo que hasta los números de San Luis están mucho mejores que los nuestros.
Hace muchos años a San Luis la llamaban la Cenicienta.
¿A cuánto la militancia?Los políticos locales vienen cada vez más mal formateados, con raquíticos casetes incorporados. Sin haber pasado por lecturas esenciales. Sin formación.
Sin asombrar a nadie, salvo a la hora del aumento desmedido de sueldos políticos o del conchabo a mansalva de militantes en los entes públicos.
Lo que sobresale en la política es la caradurez. Iba a decir la audacia, pero la audacia requiere de cierta valentía, algo que no abunda en este terreno.
“Siempre el coraje es mejor”, decía Borges, una máxima que no tiene muchos adeptos en la política.
En los partidos políticos de Mendoza se debate poco y nada. No hay escuelas de política. La militancia ha sido denigrada. Y se ha dejado denigrar. Aquí también el oficialismo la ha rentado y caricaturizado.
Olor a rancioLa universidad pública, que debería ser una usina de ideas y debates, está infectada de rencillas de profesores, de intereses mezquinos, de “capillas” de intrigantes e, incluso, investigada por la venta de materias.
Nuestra facultad de Ciencias Políticas pareciera estar cada vez más apolillada, con tendencias pobremente comiteriles, desconectada no sólo de la realidad local sino de muchos de los debates políticos y sociales que se dan hoy en naciones más adelantadas.
Me tomo mi tiempoAcá todavía seguimos discutiendo si hay que adherir o no -con una ley provincial- a los cambios que se fijaron en la Nación en 2006 para la educación argentina.
Ocho años después. Ocho años en que nuestros legisladores miraron para otro lado en un tema clave, a pesar de que suelen llenarse la boca hablando de educación.
Pero tampoco la dirigencia en general, (incluida la empresaria y las ONG) ha estado muy avispada en este asunto porque no han hecho valer su peso cívico.
¿Igualdad de oportunidades?El viernes pasado los docentes mendocinos se quejaron por el escaso tiempo (un día) que les dieron para que opinaran sobre el borrador de dicha ley educativa provincial.
Y en esa jornada pusieron en duda los alcances de una palabra sobre la que gira toda el andamiaje conceptual de la norma: la inclusión.
No puede haber inclusión, dijeron los docentes, si las escuelas no tienen, por ejemplo, un gabinete psicopedagógico donde se puedan tratar a los chicos más desventajados.
A mi que me disculpen, pero para poder cambiar cosas en la educación hay que hablar de inclusión pero también hay que hablar de exigencias, de obligaciones, de excelencia, de rescatar la autoridad docente, de actualizar conocimientos y de mejorar la actualización profesional de maestras y profesores.
¡Tú también!Recién nos referíamos a otras cúpulas dirigenciales que no suelen estar a la altura de los tiempos, además de la clase política.
En esos ámbitos tampoco hay demasiado lucimiento en cuanto a ideas, a propuestas, a planes para la Mendoza que viene.
Tengo la costumbre de recorrer hasta los sitios más minúsculos de la prensa en busca de mendocinos que me deslumbren con alguna idea novedosa.
Con paciencia se encuentran algunos. Pero cuesta. Y cuando uno halla alguno de esos brillos, por lo general nada tienen que ver con el mundo de la política.
DurísimoLo que está pasando en Mendoza con esto de la falta de materia gris en ebullición, me hizo acordar a una publicidad de una empresa de viajes al exterior que se ve por estos días en la tele.
Es una propaganda de la firma almundo.com (del tipo de despegar.com). Las imágenes muestran a personas con distintas banderas del mundo. La cámara va mostrando cada una de esas enseñas y una voz en off les atribuye ciertas cualidades específicas.
¿Sabe cuál es la frase elegida para definir a la Argentina?: “Feriados puente”.
La celeste y blanca es sinónimo de “feriados puente”. Acido pero certero humor. Una idea.
Los mendocinos no sólo andamos pobretones de ideas sino que, además, no tenemos ni la inteligencia para reírnos de nosotros mismos.