Por Cecilia [email protected]
La indignación de Claudia Rivas (45) fue visceral. Al salir de la Comisaría Tercera, de Ciudad, donde ayer prestó declaración tras la muerte de su nieta Luciana Rodríguez (3), sus expresiones sólo le sirvieron para que ingresara a sus pulmones un poco más de aire. La palabra “consuelo” escapaba de sus opciones: “Le pedí al Gobierno mil veces que me dejara cuidar a mi nieta, que con esos animales no podía estar. Ahora me la van a entregar pero en un cajón”.
Enjugándose las imparables lágrimas con su pañuelo y conteniendo a puño cerrado sus ganas de hacer justicia con esas manos, reclamó: “Que me dejen dos minutos con ese malparido y le voy a pegar como él lo hizo con mi nieta”, refiriéndose a Jorge Gabriel Orellano Carrizo (36), la pareja de su hija Rita Evelyn Rodríguez (24) y padrastro de la pequeña, mientras ambos aguardaban detenidos en esa dependencia, acusados de la muerte de la menor. Y añadió: “Que me entreguen a Luciana para que descanse en paz”.
Claudia y su otra hija, Romina Sánchez (29), tuvieron desde marzo de 2013 y por cinco meses la custodia provisoria de la pequeña. Fue luego de que a otras denuncias que venían de 2011 se sumara la de los vecinos que manifestaron que la pareja zamarreaba a la niña en la vía pública.
Aunque Luciana vivió ese tiempo con Romina, en Rodeo de la Cruz, la abuela la visitaba constantemente y por eso de algún modo compartían el cuidado.
Pero desde los organismos que velan por la protección de derechos de los menores –conocidos como OAL y dependientes del Ministerio de Desarrollo Social–, entendieron en julio que estas mujeres no podían hacerse cargo. “Nos la sacaron por un puto colchón. Luciana había estado enferma de los pulmones y no podíamos tenerla en una casa precaria, como es la de mi hija Romina, por eso pedimos asistencia a Rafael Vizcarra (del OAL de Capital). Un colchón y una frazada, sólo eso. Su decisión fue restituírsela a la madre de inmediato. Ese fue el final”, añadió Claudia.
En la víspera del último Año Nuevo un cuidacoches manifestó a la policía la situación de abandono en que se encontraba la menor. Al otro día, el mismo hombre irrumpió en la vivienda que en el 358 de la calle Entre Ríos había usurpado la pareja investigada y vio a Luciana golpeada.
Por estas situaciones la abuela dijo haber recurrido de nuevo a Vizcarra, sin respuestas efectivas.
El martes cerca de las 23, la menor fue dejada envuelta en una sábana y sin vida en la puerta de la clínica Santa María, en Federico Moreno 1519. Hasta allí la llevó Orellano, según después se pudo ver en las cámaras de seguridad del lugar. El parte médico consignó que en principio la niña manifestaba golpes en todo su cuerpo y signos de abandono. La Justicia investigará si hubo algo más.
Un cumpleaños y presagioPocos minutos antes del macabro final, Claudia había pasado por la casa de Evelyn, a quien quería saludar por su cumpleaños: “Tenía un presentimiento, algo en la piel. Pero el hijo de puta no me abrió la puerta, la tenía amenazada con que iba a matarnos. Estoy segura de que mi nieta me escuchó, lloró y por eso la asesinaron”.
Rivas repitió que hasta hace dos días intentó retomar el contacto con el operador del OAL Vizcarra, al que parecía habérselo tragado la tierra: “Nunca me citaron el 2 de enero para evaluar si me daban a la nena. Que los echen a todos, o no, me da igual. No me pueden devolver a mi bebita”.
Romina Sánchez (29), medio hermana de Evelyn, se hizo cargo de Luciana cuando en marzo hubo una evidencia de maltrato y abandono que los funcionarios y operadores del OAL no pudieron pasar por alto. En ese momento quedaron con la pareja acusada una beba de 1 año y medio y otra de 6 meses, que sí eran hijas de ambos. Evelyn tiene además otro hijo más grande que vive con su padre en Las Heras.
“A Luciana me la dieron con lo puesto, tenía una infección urinaria, por lo que la llevé al médico. Se agravó de los pulmones, porque había sido prematura al nacer, y me asusté; entonces me fui al Notti y como no me atendían terminaron internándola en el Paroissien”, prosiguió.
Cuando obtuvo el alta médica, Sánchez le pidió al Gobierno ayuda para darle más confort y los funcionarios decidieron restituirla al lugar donde finalmente murió.
Con Jorge Orellano Evelyn profundizó su adicción a las drogas y también el maltrato, afirman su medio hermana y su madre: “La nena nació cincomesina, quiso abortarla varias veces”.
“La vi moreteada y le dije, ‘¿el Coco (Jorge) te pega? Lo voy a denunciar’. Me rogó que no”, dijo consternada Claudia Rivas, mientras contenía en el puño toda su rabia.
La abuela de Luciana prefiere que su hija esté presa a la imposibilidad de mirarla a los ojos por no haberse dejado ayudar.



