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La huelga causó que hubiera tediosas esperas y que los mismos ciudadanos tuvieran que redactar las denuncias.

Las víctimas de delitos sufrieron el paro de las oficinas fiscales

Por Cecilia Osorio

Ciudadanos escribiendo sus propias denuncias por hurtos menores en Capital; esperas de hastaseis horas en Guaymallén; falta de personal y atención limitada de los hechos graves en Godoy Cruz,
Luján de Cuyo, Maipú y el resto de las dependencias. Tal panorama se vivió el fin de semana en lasoficinas fiscales del Gran Mendoza como consecuencia del paro de empleados del Poder Judicial. "He venido cuatro veces esta semana y me han dicho que vuelva otro día. Estoy intentando denunciar la desaparición de mi hija de ocho años, que se fue con el padre el miércoles y no me laha devuelto. Estoy desesperada", argumentó Marina Márquez (26), quien intentaba sobrellevar suangustia en la Oficina Fiscal N°9, en calle Libertad de Guaymallén. Como ella, una docena depersonas permanecía en ese lugar, según los propios testimonios, después de haberse presentado enreiteradas ocasiones y de haber aguardado siempre entre 5 y 6 horas. La situación, con diferentes características, se repitió durante el fin de semana en lasdistintas circunscripciones por el conflicto de los empleados –de casi diez días–, que exigen alEstado local una suba en sus salarios del 35% (ver aparte). En principio se dijo que serían los fiscales quienes garantizarían el servicio, pero en lamayoría de los casos las autoridades se atuvieron a concretar una guardia pasiva, comprometiendo suasistencia sólo ante situaciones de complejidad. El funcionamiento estuvo a cargo de los ayudantes fiscales y los auxiliares, que sepresentaron de a uno o dos por turno. Autoservicio de denuncias Uno de los más llamativos fue el caso de la Oficina Fiscal N°13, ubicada en la Cuarta Secciónde Ciudad. Allí, según informó una de las ayudantes fiscales que prestaba servicio y prefirió noser identificada, para evitar el colapso se optó por pedirles a los efectivos policiales quelabraran las actas. Incluso, ante la ausencia de los mismos, se les sugirió a las víctimas que encasos de hurtos simples dejasen constancia de su puño y letra del hecho a denunciar. Una situación similar se vio en la Oficina N°1, de Ciudad, donde aclararon que se trata deuna metodología que se sigue siempre cuando el servicio es de guardias mínimas. Las demoras fueron predominantes en Guaymallén. Cecilia (pidió resguardar su apellido), unavecina de la oficina novena, contó que el domingo 4 de abril robaron en su casa y desde entonces nopudo radicar la denuncia. "Tengo un plazo de 72 horas para presentar el certificado delprocedimiento policial al seguro y todavía no tengo respuesta", apuntó. Sólo un cartel sobre el mostrador les informaba a los denunciantes que el personal habíaadherido al paro y por ello tenían prioridad los hechos graves. "No se tomarán audiencias ni seotorgarán constancias", detallaba el escrito. El poco movimiento en la Oficina N°10, frente a la plaza central de Maipú, apuraba laimpresión de que la seguridad había invadido la comuna. Pero, rápidamente, una ayudante fiscal revirtió esa primera sensación de aparentetranquilidad. "La gente ya sabe que estamos de paro. Les dijimos que no vengan, salvo que se tratede un delito grave", reconoció la funcionaria judicial.

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