A menos de 4 meses de asumir en un organismo para mejorar la problemática vial, Marisa Garnica viajó sin avisar. La actitud fue  cuestionada por la ONG Voluntarios en Red, que ya pidió su renuncia. ¿Dará explicaciones?

Las vacaciones en Europa que dejaron al desnudo la falta de plan

Por UNO
@paolapiquer

Al matrimonio que conforman Omar Parisi y Marisa Garnica las vacaciones en Europa no les sientan bien. En el 2011, cuando viajaron para celebrar sus bodas de plata, un hecho inédito les arruinó parte del paseo a los por entonces intendente y secretaria de Gobierno de Luján, respectivamente.

Es que en su ausencia el intendente interino Andrés Sconfienza (hombre de Omar De Marchi, con quien Parisi terminó enfrentado luego de ser íntimos) hizo una jugarreta política que colocó a todos los involucrados en la tapa de los diarios: adelantó las elecciones del departamento. A su retorno, el actual presidente del IPV abolió por decreto esa decisión, pero la movida lo obligó a blanquear su pase definitivo de las filas del PD al PJ.

Tres años después, Parisi y Garnica volvieron al viejo continente. Lo hicieron a menos de 4 meses de que ella asumiera en un organismo creado por el gobernador Francisco Pérez que se suponía tenía como misión bajar la cantidad de siniestros viales en la provincia de Mendoza, unificar criterios respecto de la registración de datos de los fallecidos y discapacitados, más la coordinación de todos los recursos económicos y humanos dispersos por los ministerios involucrados en la temática del tránsito: Salud, DGE, Seguridad y Gobierno.

Unidad Ejecutiva de Seguridad Vial (UESV) es el pomposo nombre del flamante organismo que forma parte del Ministerio de Transporte. Su titular, Diego Martínez Palau, dijo que se enteró por Twitter de que Garnica se había tomado licencia, aunque también aclaró que esa agencia tiene “cierta autonomía, por lo que no hace falta que me pida permiso”.

Es lógico. Nadie pretende que un funcionario de semejante rango ande firmando papeles en la oficina de Recursos Humanos. Pero es raro que la autarquía haya llegado al extremo de que Garnica se haya ido sin siquiera chistar. A no ser que se hayan cumplido los pronósticos que vaticinaban que Garnica le respondía exclusivamente al vicegobernador Carlos Ciurca, quien fue quien palanqueó a su favor para acceder al puesto. Que luego, al profundizarse las diferencias entre Ciurca y Pérez, este último haya escatimado recursos para que esa oficina tomara color. Y que por ende, nadie pueda responder en nombre de Garnica, lo que denota una gestión deficiente o falta de gestión en la materia.

Lo que ha sucedido después es de manual. Manual cuya regla número uno reza: “Si usted decide asumir la función pública no vuele al exterior a las pocas semanas, y menos sin informarlo debidamente. Cumpla este mandamiento si no quiere que su regreso se vea empañado”.

Dejando de lado la ironía, la ONG Voluntarios en Red, reconocida por su colaboración permanente en la problemática vial, le ha pedido la renuncia inmediata a Garnica.

Suman al combo de cuestionamientos el hecho de que ella es profesora de Educación Física sin formación específica para el cargo y de que la Unidad Ejecutiva fue otro “ardid” del oficialismo para generar la sensación de que algo se hacía con el tema de los accidentes de tránsito.

Mientras, Mendoza continúa sin encarar estadísticas serias sobre el problema vial y sin coordinación entre los ministerios involucrados, justamente las dos promesas lanzadas el día de la creación de la UESV. ¿Lo digo sin vueltas? Seguimos sin plan.