La sociedad mendocina, representada por más de 7.000 personas, marchó hace una semana para pedir que se termine con la violencia machista que llevó al sacrificio a tres mujeres en 48 horas.
Pero para cada una de las tres patas que componen el Estado, es más importante pasarse la pelota y no hacerse cargo de la parte de responsabilidad que les toca ante esta enfermedad social.
Quizás porque solucionarla implique dinero y ese dinero ya se ha enviado a otros destinos, más redituables en términos políticos que la integridad de las mujeres. Difícilmente llegue una cura definitiva.
Por ahora, sólo podemos aspirar a bajarle la temperatura y esperar a que no se complique. Que ni en esta semana ni en el próximo mes, haya otra mujer asesinada, como pasó con los 3 de la semana pasada.
Al menos hasta que consigamos que nos tengan en cuenta en la agenda política, como un tema que merece pasar de la mera expresión de deseo a la pauta de gastos del Gobierno de .