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Las excusas del padre para recaudar dinero

El caso del cura Copado, el padre estafador de Mendoza: mientras la obra de la capilla del Cristo de Quillacas es real y está en pie, su construcción se hizo con la donación de mano de obra y fondos que están debidamente registrados por la comisión a cargo de manejar las cuentas, según han dado cuenta los propios fieles.

La contradicción principal hasta que se aclare radica aquí en que la comisión nunca habría recibido donaciones en calidad de préstamos.

Por eso no se sabe si las grandes sumas que el padre Edgardo Copado gestionó en calidad de préstamos informales que no devolvió a los fieles para destinarlas al tempo barrial fueron o no a parar a la obra.

Fuentes del Arzobispado dejaron en claro a Diario UNO que la metodología de pedir préstamos a los feligreses no está autorizada: “Cuando se colecta dinero es en calidad de donación, nunca de préstamo, esa práctica no está permitida ni autorizada y la colecta debe ser con un método transparente como un bono contribución. Si los fieles aportan sumas importantes al sacerdote éste debe extender al menos un recibo”, señalaron.

Asimismo dijeron que “no es habitual ni común que el Arzobispado aporte fondos para la construcción de iglesias o capillas, salvo para aquellas obras que dependen directamente de la sede y que se encaran desde allí, ya sea el seminario o el hogar de retiro”.

Pero Quillacas no fue la única excusa del sacerdote. El religioso también se valió de obras en el santuario de la Virgen del Cerro de Salta, para pedir donaciones, lo que desató el escándalo en el seno de la Iglesia local cuando la Fundación de la Virgen se enteró de que era invocada por Copado sin su autorización y denunció públicamente que jamás piden donaciones.

Pero además como el fenómeno de la Virgen de Salta no está reconocido oficialmente por la Iglesia, el Episcopado prohibió hace mucho tiempo a los referentes de Salta que se construyera el hogar para curas ancianos y enfermos que habría pedido la Virgen María a una mujer que dice que se le aparece. Así, el padre Copado pedía dinero para una obra congelada por la Iglesia Católica.

Otro argumento que también utilizó en algunas ocasiones fue el de sus padres enfermos, que de hecho pasan apremios de salud.

A algunos fieles les pidió dinero para afrontar la situación de sus progenitores a pesar de que con otros presumía de que el Toyota de alta gama que tenía era porque su hermano tenía una concesionaria.

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