Mendoza Martes, 7 de agosto de 2018

Las dos caras de lo que dejó el imperio Gargantini-Giol

La casona del famoso bodeguero está en buenas condiciones y puede ser visitada en compañía de una guía. La de su socio italiano está en riesgo de derrumbe

Es una familia joven. Marcos Angella vive en el barrio porteño de Flores. Trabaja en una cadena de supermercados francesa y se ha tomado unos días de vacaciones. Viajó con su mujer y sus dos hijas a Mendoza. Ya han paseado por alguna bodega y ahora llegaron a Maipú en el metrotranvía.

"Pasamos ayer por aquí en otra excursión y vi las casas... Y quisimos volver", dice, después de cruzar el imponente ingreso a la casona de Bautista Gerónimo Gargantini. Liliana Cabral, que es la guía del lugar hace 10 años, llevará a pasar al grupito por habitaciones, galerías y escalinatas de mármol durante la próxima media hora. Ese tiempo sólo será para visitar la casa de este italiano nacido en Lugano, pero no incluirá un caserón igual de grande y suntuoso ubicado a 30 metros de aquí, el de Juan Giol, socio del primero. Esa casona está en riesgo de derrumbe y se prohíbe el ingreso.

Entre otras vicisitudes, esta casa, la que visita ahora el hombre de Flores, fue residencia del gobernador entre 1954 y 1960. Ahora es Museo Nacional del Vino y la Vendimia después de que en 1993 el Gobierno provincial le cediera la propiedad a la Municipalidad de Maipú, además de traspasarle los últimos obreros de la ex bodega Giol, que terminaron jubilándose como empleados de la Comuna.

De obreros a millonarios

Bautista Gerónimo Gargantini nació en 1861 en Lugano, capital del cantón suizo de Ticino. Era albañil y pintor de brocha gorda, y en 1883 llegó a Buenos Aires buscando un mejor futuro. Trabajó un tiempo como albañil, pero después resolvió radicarse en Mendoza. Vendió fiambres y embutidos en el Mercado Central y fue en esa época que conoció a Juan Giol, con quien fueron concuñados, y Pascual Toso. Allí comenzó todo. Decidieron incursionar en la elaboración de vinos.

Comenzaron primero con una pequeña bodega en Guaymallén, después invirtieron en 48 hectáreas en Maipú y en 1906, ya consolidada la sociedad Gargantini -adquirieron 1.922 hectáreas en Rivadavia y en 1910 otras 3.098, con la bodega La Florida ya construida.

A los 50 años, Bautista Gerónimo decidió regresar a Suiza, en 1911. Había estado solamente 14 años en el país, pero fue suficiente para amasar una fortuna. Ya había construido esta casona de 1.100 metros cuadrados, una de las pocas de dos plantas en esos años, además del sótano.

Su socio Juan Giol había hecho lo propio metros más allá, en una casona igual de imponente y con dos torres similares a las de un castillo.

Giol había nacido en Vignolo, en la provincia de Udine, en 1867.

Hijo de contratistas, había partido a Grecia con 17 años y se empleó como obrero en la construcción del canal de Corinto. En 1887 se embarcó a la Argentina y se radicó en Mendoza.

Trabajó en la bodega Trapiche y en 1890 alquiló una bodega en Las Heras, donde hizo su primera experiencia como bodeguero.

En 1896 se asoció con Gargantini y, gracias a que comenzaron a sistematizar e industrializar la producción, se hicieron ricos en pocos años.

Juan Giol regresó a Italia en 1914 y ya no volvió a la Argentina, salvo de paseo una sola vez. Allí se radicó en San Polo di Piave, donde compró 3.000 hectáreas de viñedos e hizo construir un verdadero castillo. Murió en 1936.

La casona de Gargantini está conservada y puede ser visitada, pero la de Giol está cerrada al público, ya que tiene fallas estructurales y su recuperación es extremadamente costosa.

Dicen los historiadores

Julio Fernández Peláez

Historia de Maipú: "Habían levantado en Maipú, a sólo 1 kilómetro de la villa, dos mansiones señoriales llamadas La Colina de Oro, que recordaba un bello lugar de Suiza de ese mismo nombre, sobre el lago de Lugano, pueblo de Gentilino, de donde era oriundo Gargantini. La del sr. Giol era de estilo egipcio y la del sr. Gargantini, de estilo moderno, construida, por los ingenieros Ciancio Hnos. y Mignani. Todavía la Villa Giol es hoy orgullo arquitectónico entre los modernos edificios de Maipú".

María del Carmen Llaver

La Arquitectura en Mendoza desde 1904 a 1915: "El ingeniero Mignani poseía una empresa constructora en sociedad con Ciancio. Ambos realizaron dos casas al sur de la Bodega Giol. La primera casa camino a Maipú fue construida en 1908 para el sr. Juan Giol. Su estructura es netamente del segundo imperio...

Estos mismos constructores en 1910 levantan la segunda de las casas, de don Bautista Gargantini.

El edificio es netamente modernista, al igual que la verja que parece fue colocada por ese tiempo, similar en ambas casas. Los pilares cuadrados que soportan la carga son de ascendencia egipcia. Toda la casa está rodeada de galerías".

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