Recorrer esta bellísima zona es la nueva experiencia turística a la que apuestan los sancarlinos, que ya desarrollaron el primer viaje a modo de prólogo.

La vieja ruta 40 esconde un paisaje inigualable

Por UNO

Por Alejandra [email protected]

San Carlos. Una comunión es el abrazo de la geografía cuyana con la meseta patagónica; el brindis con un vino relincho para saborear un plato de chaya de pavo a la orilla del río, después de desafiar al bebedor con un “le obligo”; es remplazar el “hola” por un marrimarripeñi hacia los demás pasajeros, después de aprender el saludo de los hermanos mapuches; es probar las sopaipillas de la gringa Gloria mientras se conocen otras costumbres y vivencias de su puesto; es pedirle permiso a la tierra para conocerla y disfrutarla.

Una verdadera comunión es lo que se vive en cada uno de los diez miradores trazados sobre la vieja ruta 40 de San Carlos, que une a Pareditas con El Sosneado y que busca ser declarada escénica por el valor genuino de su paisaje. Recorrer este sendero es la nueva experiencia turística a la que apuestan los locales, que ya desarrollaron el primer viaje a modo de “prólogo” de la futura temporada, proponiéndole la experiencia a un variado grupo de personas que se subió al transporte que la comuna contrató para llegar a la Laguna del Diamante y descubrió la travesía.

“Fue una sorpresa con lo que nos encontramos. Pienso en todos mis amigos que no tienen ni idea de lo que es este lugar. Si tuviese que sugerirles algo, sólo les diría que vengan a conocerlo”, expresó Luis Giménez (70), quien llegó desde San Martín junto con su compañera Mary para realizar este viaje que se suma a la oferta del Valle de Uco.

Para ellos el viaje fue especial, ya que Luis vivió muchos años en Santa Cruz y pudo revivir a lo largo de la jornada en este territorio sancarlino la flora patagónica que ya desde el mirador llamado El Carrizalito empieza a manifestarse en La Pampa amarilla que se vislumbra a lo lejos.

Como les sucedió a ellos, durante el viaje afloraron también otras emociones. “Me crié en uno de estos puestos bajo el cuidado de Manuel Villaseca y la abuela Ana. Es muy emocionante hoy poder regresar y recordar mi niñez”, contó conmovida Gloria Garrido (48).

Entre los primeros expedicionistas hubo desde funcionarios departamentales y provinciales, hasta el jefe de la policía rural, abogados, docentes de carreras terciarias afines al turismo y vecinos sancarlinos, entre ellos algunos pareditanos con descendencia pehuenche que se encargaron de la cocina nómade. “Este lugar tiene mucha energía. Mirá esos cactus que parecen guardianes en lo alto”, soltó Carlitos Farías, mientras preparaba el fuego para terminar de cocinar la humita que compartieron los viajantes.

Diez miradas a escenarios casi únicos

Son diez los miradores que se han elegido para describir lo que va transcurriendo a lo largo de los 163 kilómetros de traza que se señalizarán con intervenciones artísticas construidas con herramientas e insumos naturales, propios de su paisaje.

A lo largo de ellos, se irán contando las historias y leyendas del lugar, se dará a conocer gran parte de la cultura de estos pueblos, y se mostrará el desarrollo productivo y ganadero, de acuerdo con las distintas coordenadas que vayan atravesándose, entre ríos y quebradas que dan su propio testimonio; además, se podrá ir descubriendo su flora y fauna autóctona, hasta poder ser testigo del vuelo de un cóndor.

La primera parada es la del mirador del Maipo, en Divisadero de las Águilas, sobre la ruta 143. Desde allí, adentrándose ya por la ruta 40, se irán sucediendo a lo largo del camino el resto de los miradores: La Isla, Gateado, Yaucha, Papagallo, Arroyo Hondo, La Faja, Carrizalito, Diamante y, por último, el de la Patagonia, que es parte del escenario de los Altos Amarillos, en la subida del Portezuelo.

Desarrollo

Con futuro. Este nuevo circuito está en pleno desarrollo y se ofrecerá dentro de unos meses, pudiendo acceder a él a través del transporte 4x4 que la comuna contrató durante la última temporada de acceso a la Laguna del Diamante.

Originales propuestas. Comer sopaipillas hechas por doña Gloria en el bar El Tropezón, conocer el último bosque de maitenes,realizar trekking o cabalgatas, y visitar el primer museo comunitario de la región cuyos anfitriones son los alumnos de la escuela de La Jaula son apenas algunas de las propuestas de este circuito.

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Una de las postales que ofrece la vieja ruta 40.
Una de las postales que ofrece la vieja ruta 40.
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Cocina nómade que realiza Carlitos Farías. Un almuerzo especial.
Cocina nómade que realiza Carlitos Farías. Un almuerzo especial.
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Momento especial a la vera del camino
Momento especial a la vera del camino
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Conservar los genuino de la ruta 40 es parte de lo místico del circuito.
Conservar los genuino de la ruta 40 es parte de lo místico del circuito.