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Hace un año perdieron a su hijo en un accidente de tránsito y se hicieron cargo de Julián (13), que tiene esclerosis múltiple.

La salud de su nieto los llevó hasta el Calvario este Viernes Santo

Por Mariana Gilgil.mariana@diariouno.net.ar

Oscar (72) y Leonor Moyano (65), oriundos de Tupungato, ayer se acercaron al Vía Crucis del Calvario de Carrodilla para pedir fortaleza para sobrellevar la muerte de su hijo de 42 años, quien falleció hace un año en un accidente de tránsito y dejó a un adolescente de 13, Julián, que padece esclerosis múltiple. Estos abuelos llevan a cuestas el dolor, pero el amor les da las fuerzas para levantarse y seguir luchando por su nieto. En sintonía, el mensaje del arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini, del Viernes Santo a los fieles fue: “El amor es más fuerte que la muerte, que el pecado, la injusticia, la inseguridad, la violencia, y es capaz de transformar todo”.

Si bien, los creyentes comenzaron a congregarse el jueves pasado en el centro religioso, ubicado en el carril Cervantes, fue ayer cuando se produjo el récord de visitantes, que recorrieron las estaciones del Vía Crucis, que se repitieron cada dos horas, y algunos participaron de las liturgias en la parroquia de Nuestra Señora de la Carrodilla, a metros de ese lugar.

Después de recorrer las 12 estaciones, desde las 10 y bajo la calidez del sol de otoño, más de 3 mil mendocinos, que llegaron motivados por su fe y llenos de esperanzas, promesas y agradecimientos, recibieron la bendición y el deseo de una gloriosa Pascua del arzobispo Carlos María Franzini.

Frente a la angustiante situación social, el religioso invitó a que “cada uno se haga cargo de lo que le toca vivir para buscar juntos el bien de todos, sobre todo para los más frágiles, los más afectados por esta situación que son los jóvenes, niños y ancianos”.

Y recordó el mensaje del papa Francisco, que instó a los argentinos a cuidarse unos con otros. Pidió tomar el ejemplo de Jesús en su camino. “Seamos militantes de la vida, el amor es lo más fuerte ante todo lo que atenta contra la vida”, recalcó ante una multitud de creyentes católicos.

“La vida está amenazada y se aprecia cuando vemos el deprecio en cualquiera de sus expresiones, los linchamientos son síntoma dramático del poco aprecio de la vida y señal de la ruptura de la amistad social entre los argentinos. En la medida que no se respeten las instituciones y llegamos a este nivel, es porque tenemos que hacer un examen de conciencia”, reflexionó el arzobispo.

El movimiento fue constante desde temprano en la iglesia de Carrodilla y el párroco Antonio Mariangeli aseguró: “En general, los fieles piden por problemas familiares, por un dolor en el seno del hogar o porque no saben cómo educar a sus hijos, también son jornadas de agradecimiento por la salud”.

Efecto Francisco

Frente al fenómeno del papa Francisco, Franzini, en diálogo con la prensa, respondió: “Hay una especie de simpatía hacia el Santo Padre y sus expresiones. No obstante, esto debe dar un paso más y convertirse en compromiso de acercar a la vida personal y social la riqueza del mensaje del evangelio”.

Y agregó a su discurso: “Cada Papa tiene algo nuevo para brindar a la Iglesia y renovar aspectos de la obra del espíritu. Él pide lo mismo que hizo Jesús hace 20 siglos y acertó en el lenguaje que es muy bien recibido por la gente”.

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