Chicos y chicas de entre 14 y 17 años muchas veces desatan situaciones violentas en la puerta de un salón de fiestas para ingresar. Los problemas no terminan una vez que están dentro.

La peligrosa costumbre de anunciar las fiestas de 15 por Facebook

Por UNO

Por Alejandro [email protected]

Es de noche y los uniformados saltan a resguardarse de la lluvia de piedras que viene del otro lado, que muele ventanas, faroles, vidrios y todo lo que encuentra. Hay gritos, insultos, escupitajos y avalancha de un ejército de hasta, a veces, 200 jóvenes atacando en pie de guerra.

No son ciudadanos indignados con reclamos, como en 2001, ni curtidos barrabravas en plena confrontación con la policía.

Son chicos y chicas de entre 14 y 17 años intentando dar el último golpe contra los guardias de vigilancia privada para ingresar al baile de un cumpleaños de 15.

Esa es la escena que se repite cada vez más en los salones de fiestas y que desde el sector reflejaron a Diario UNO.

Cada fin de semana, los dueños de esos locales se ven lidiando con situaciones impensadas y ya asumen como un costo fijo las pérdidas colaterales por los daños. Conseguir los servicios de la policía es casi un milagro.

Un fenómeno de este tiempo cuya explicación es difícil de encontrar, pero cuya dinámica se puede describir con claridad.

Primero, existe un antes y un después de internet. Antes de la existencia de la web y las redes sociales, “un quince” se transmitía de boca en boca con invitaciones formales. Eso no ha cambiado pero hoy se le sumó el potente poder diseminador de Facebook.

Un empresario de la actividad, que prefiere resguardar el anonimato detalla: “Viene el padre y contrata una fiesta con 150 invitados para la cena y 50 para el baile”.

“La quinceañera –continúa– cuelga la novedad en Facebook y todo se multiplica. Los pedidos llueven y la chica les dice que sí a todos. La noche del cumpleaños, tenés hasta 200 chicos esperando entrar, que no están en la lista del baile. Cuando se enteran de que no van a poder, se enfurecen hasta el punto del desmadre”.

Al impacto de las redes sociales se agrega la previa: “Muchos llegan ebrios, incluso, los que tienen invitación. Hay chicas que ingresan perdidas y no sabemos que hacer con ellas”, cuentan los empresarios A la costumbre de cambiar fotos del DNI para justificar otra edad se suma la de llevar alcohol ya que saben que para ellos hay barra seca.

“Las chicas son las que siempre pasan el alcohol bajo sus sacos o en las carteras porque casi no se las revisa”.

Dentro del cumpleaños reina el control, pero a veces las cosas se complican: “Es muy común sorprender a los chicos con marihuana o drogándose en los baños y normalmente es gente invitada que se pide que se los saque de la fiesta”.

Incluso las fiestas de quince son utilizadas como pantalla con los padres para irse a otra fiesta. Se han visto casos de chicas que van al baile y como deben esperar afuera sus padres las dejan en la puerta acordando la hora en la que las pasarán buscar. Nunca entran. En breve se van en otro auto y regresan a la puerta de la fiesta a la hora pactada con sus padres sin levantar sospecha.

Cóctel explosivo

La dinámica del caos

  • La fiesta se viraliza en Facebook.
  • La quinceañera les dice a todos que sí van a poder entrar al baile.
  • Se juntan hasta 200 chicos entre los invitados por las redes y los “autoconvocados” de siempre.
  • La mayoría se queda afuera por no estar en la lista de invitados.
  • Muchos llegan alcoholizados de la previa, tanto los varones como las chicas.

Consecuencias al no poder ingresar

  • Insultos y escupitajos al personal de seguridad.
  • Avalanchas contra las puertas y los portones del salón de fiestas.
  • Trepadas por las medianeras para poder colarse.
  • Pedradas al personal de seguridad y a las instalaciones.
  • Destrozos de vidrios, farolas y vehículos estacionados.

Una vez dentro de los cumpleaños

  • Siempre son las adolescentes las que pasan el alcohol debajo de la ropa o la cartera porque no se las revisa.
  • Es cada vez más común detectar jóvenes drogándose en los baños.
  • Son muy frecuentes las peleas por una chica o con otro colegio.
  • Muchos menores se quedan varados hasta las 7 porque sus padres no los van a buscar.