Entre los numerosos políticos, de todos los partidos, que estuvieron tanto en el velorio como en el sepelio. se destacaron los jóvenes y los militantes del radicalismo. Fue el partido del que siempre él fue parte y al que siempre defendió.

La militancia radical marcó su impronta en la despedida a Fayad

Por UNO

Laura Zuliá[email protected]

Fue una multitud la que el viernes acompañó al cortejo fúnebre del intendente de la Ciudad de Mendoza, Víctor Fayad. Fueron cientos. Amigos, vecinos de Capital, compañeros de militancia, políticos, allegados, y no tanto, admiradores. Para Mendoza, no pasó desapercibido el adiós al hombre que dejó una singular impronta en la política.

Hubo, en el medio, muchos sentimientos encontrados. Algunos lo despidieron con aplausos, con orgullo; otros le dijeron chau con lágrimas, con dolor.

Cerca de las 15 comenzó el recorrido que terminó a las 16.30 en el cementerio privado Parque de Descanso en Guaymallén. En el microcentro se programó todo un operativo destinado a cortar las calles necesarias para que nada interrumpiera el momento. Otra vez, como sucedió en el velatorio, el respeto dijo presente. Nada ni nadie se atrevió a violar siquiera ese acompañamiento.

Adelante del auto que trasladaba el ataúd, iban tres más que sólo llevaban las más de 50 coronas de flores, algunas muy especiales como la de la presidenta Cristina Fernández. Luego le seguían cuatro motos de la Policía de Mendoza y atrás dos preventores.

El primer vehículo que siguió el camino fue una camioneta en la que se trasladó su familia. El féretro de Víctor Manuel Federico Fayad tenía sobre sí dos banderas: una de Argentina y una de la Unión Cívica Radical (UCR), el partido en el que siempre militó. Varios de los autos que lo siguieron también llevaban banderas rojas y blancas.

El recorrido que se realizó partió de la calle Virgen del Carmen hasta San Martín y siguió por allí hasta llegar a Don Bosco. Ese fue uno de los primeros puntos en los que lo esperó mucha gente, allí cosechó uno de los tantos aplausos que luego le dedicaron a lo largo de todo el trayecto. Más tarde, continuó por San Juan hasta Alem, donde en la sede de la UCR, aguardaban por él varios dirigentes políticos como Sergio Pinto y Luis Petri, y parte de la juventud radical.

En los comercios que empezaban a abrir, los empleados salían a las puertas. En la calle San Juan, una mujer, con los ojos llenos de lágrimas, le brindó un sincero aplauso a su intendente.

En la esquina de San Juan y Alem, en la plazoleta, un niño curioso por la muchedumbre que veía, le preguntó a su mamá qué era lo que pasaba. “Es un hombre que hizo mucho por la Ciudad”, le contestó.

Durante todo este tramo, hubo cientos de personas que acompañaron el cortejo a pie, entre las veredas y las calles. Pero la emoción se trasladó también hasta el Acceso Este, donde también lo esperaba gente en los distintos puentes que cruzan esa vía. Desde arriba y desde los costados le arrojaban claveles y lo saludaban entre lágrimas con pañuelos blancos. Algunos hasta habían preparado carteles con leyendas como “Adiós Viti, Mendoza está con vos” y “Gracias por tu honestidad”.

Alrededor de las 16.30, el cortejo llegó al cementerio. Allí ya lo esperaban cientos de personas y la Banda de Música de la Policía de Mendoza que lo recibió. Hasta este lugar sólo llegaron las personas más cercanas y sólo unos pocos vecinos. Sus familiares pudieron despedirlo en paz, tras unas palabras que pronunció el vocero del Arzobispado, Marcelo De Benedectis, y la banda para honrar, una vez más, al intendente.

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