Mendoza Martes, 13 de noviembre de 2018

La larga marcha del vino argentino hacia la China

La gira encabezada por Kerchner retoma una práctica que debería convertirse en política de Estado.

Vivir con lo nuestro, adentro del capullo, puede resultar confortable un tiempo. Pero su efecto tranquilizador, narcotizante, dura cada vez menos.

Dura menos que un suspiro en un país de crisis recurrentes y, en una provincia como Mendoza, sometida al estrés que le produce el sostenido descenso del vino, su producto madre, su mejor cara hacia el mundo.

Ya nadie lo discute. Hay que salir con fuerza, con coherencia, con inventiva, con espíritu deportivo de equipo y con un trabajo sostenido en el tiempo, a ganar los mercados externos.

Muchas de estas virtudes no son las que abundan en nuestro medio, lamentablemente. Sobre todo la de ser pacientes y constructores en el largo plazo. No lo permite el país. Su idiosincrasia individualista. Maradoniana. O sea, apostarlo todo a la magia del genio aislado. Y si hacemos un gol con la mano, mejor.

Un ejemplo de esta deficiencia nacional quedó al desnudo en la visita que la comitiva encabezada por el ministro de Economía, Infraestructura y Energía, Martín Kerchner hizo a Singapur, como parte de la gira por el sudeste asiático.

Fue un paso brevísimo por allí, pero asombroso para todos. Atónitos es la palabra que resume el sentimiento general.

Singapur es un país pequeño. Su tamaño en kilómetros cuadrados apenas excede al del departamento de Maipú, con una población de cinco millones de habitantes. Y aun así, es uno de los Tigres Asiáticos. Uno de los poderosos. Puerta de entrada inmejorable al ASEAN, el bloque de mayor crecimiento sostenido en el mundo, a un ritmo del 6%, que conforman también Indonesia, Filipinas, Malasia, Tailandia, Vietnam, Brunei, Camboya, Laos y Mayanmar.

Singapur es el "ábrete Sésamo" para acceder a ese tesoro.

Pues bien, Argentina cerró su embajada en 2002, durante el gobierno de Duhalde. Un cierre más, entre todos los que fue sufriendo esta sede diplomática desde los años setenta. No se preocupó en reabrirla hasta el año pasado. En paralelo, una firma líder como la chilena Concha y Toro trabaja sin pausa en la zona desde dos décadas. Para aprender.

La discontinuidad, el comportamiento errático, son una marca nacional. Más que el tango y el bife de chorizo.

Discontunidad a la mendocina

Sin ser tan alevosa, también Mendoza se contagia del síndrome errabundo. Pasó, en este tema, con Alfredo Cornejo, que se empacó negándose a volver a China durante tres años. Le pesaba que sus antecesores Celso Jaque y Paco Pérez hubieran desandado esa misma ruta. La que alguna vez fue la famosa ruta de la seda y hoy es la imperiosa ruta del vino y de otros productos que podrían ayudar a que la región salga del inmovilismo y el ostracismo.

Rara esa conducta en un gobernador apasionado por las ideas más modernas, prolijo lector de los autores de vanguardia. Entre ellos figura en su biblioteca actual Steve Pinker que celebra las bondades del comercio internacional, porque mejora el mundo; promueve la paz y la prosperidad.

Finalmente lo entendió y la actual gira por el sudeste asiático encabezada por Kerchner retoma una práctica que debería convertirse en política de Estado.

Un ejemplo patente es el diputado Guillermo Carmona quien, en su flamante calidad de presidente del PJ, se siente en la obligación de opinar de cualquier cosa todo el tiempo. En su raid declarativo acusó a Kerchner estar en campaña incluyendo "su viaje asiático pagado por todo los mendocinos".

Un despropósito más de alguien que sustentó parte de su carrera política en el terreno de las relaciones exteriores. E ignorando que el gobernador Jaque tuvo la iniciativa visionaria de establecer un vínculo de ciudades hermanas entre Mendoza y Guangzhou, que luego se consolidó durante la administración de Paco Pérez. Una alianza a profundizar.

Guangzhou, otra puerta

"Los argentinos tienen un gran desconocimiento de Guangzhou", definía en una de las tantas reuniones de estos días Jaime Goldaracena, un funcionario con experiencia en la región, que dejó de ser el cónsul argentino en las últimas horas.

Guangzhou, o Cantón como se la conoce desde antiguo, es la tercera ciudad china en importancia detrás de Beijing y Shanghai. "La California asiática", la definen algunos conocedores por su potencia económica y su vanguardismo tecnológico, traccionado por la vecina Shenzhen.

Aquí es donde se realiza Interwine, la feria de vinos más importante del gigante asiático y que tuvo su inauguración este viernes con una convencida presencia argentina.

Quienes reconocen el valor de estar aquí y han hecho esfuerzos por prosperar, son el mejor modelo a imitar.

"Empecé a venir al sudeste asiático en 1998, impulsada por mi padre", comenta Sandra Neme, dedicada al comercio y la difusión del vino mendocino. "Arranqué por Hong Kong y por Shenzhen, que era casi una aldea sin desarrollo. Durante los primeros años no logré hacer ni una miserable venta. Pero no aflojé".

Hoy Neme se mueve por toda la región y tiene a Guangzhou como cabecera de playa.

Otro ejemplo son los Montoya, padre e hijo, dedicados a la gandería y a la producción de los vinos Mi estancia. Presentes en la Interwine cuentan, con orgullo, su experiencia: "Vinimos ininterrumpidamente durante cuatro años. De a poco nos hicimos conocer y transmitimos confianza a los eventuales clientes". Hoy ya tienen ventas consolidadas y en expansión. "Nos gustaría ayudar a quienes buscan exportar hacia China", dicen, con humildad, pero sacando pecho.

Es la clave: continuidad en el tiempo, perseverancia, modestia, paciencia china... además de visión estratégica y desarrollo logístico.

Estas últimas herramientas son las que ha venido incorporando la comitiva mendocina integrada por el Gobierno y ProMendoza, que cuenta con avezados especialistas en la materia como Fernando Urdaniz.

¿Qué está tomando forma como esquema de trabajo, bajo el patrocinio de la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional?

Un diseño muy atractivo, sobre todo para aquellos establecimientos medianos o chicos, que necesitan hacer pie en Asia.

Habrá, en puntos clave, una plataforma o hub logístico, como lo llama la Agencia, para depositar los productos y a ayudar a los tiempos de entrega de los mismos. Al mismo tiempo, se están cerrando contratos con operadores locales para difundir y comercializar la mercadería.

"Es vital el armado de una fuerte campaña de promocióndel vino argentino, muy intensa ysin altibajos", señala Javier Lupiáñez, quien aporta su experiencia asociada a su gerenciamiento regional en el banco ICBC, el gigante chino de la banca mundial.

Ya hay logros concretos. En Shanghai, donde ya se vendió una partida de bodega Los Haroldos, además del hub inaugurado en la descomunal feria China Internacional, se firmó, con visible emoción de los funcionarios mendocinos, un memorando de cooperación con Juerui International, que será la encargada de colocar a nuestros vinos en el mercado local.

En Singapur se avanza con la elección de la empresa que proveerá el hub. WLNA (Warhouse Logistics Net Asia) figura como favorita. Especialista en cadenas de frío y la distribución de alimentos, la firma tiene como uno de sus lemas una frase de Helen Keller: "Solos podemos hacer bastante poco, juntos podemos hacer mucho". Interesante como inspiración.

Y en Guangzhou está cuajando una alianza estratégica. Interwine apunta a ser la encargada de comercializar el vino argentino. Un diagrama redondo, en los papeles.

"Porque el camino es árido y desalienta./ Porque tenemos miedo de andar a tientas./ Porque esperando a solas poco se alcanza"... cantaba María Elena Walsh... "dame la mano y vamos ya".

No queda otra.

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