Sara Gutiérrez, una de las testigos en el proceso que se sigue en los tribunales mendocinos, contó que los prelados no le dieron respuesta a las mujeres que buscaban a sus hijos desaparecidos.

"La Iglesia nos dio la espalda y el Obispo dijo que no iba a gastar pólvora en chimangos"

Sara Gutiérrez, una de las testigos del juicio por los crímenes de lesa humanidad en Mendoza contóque la Iglesia Católica de Mendoza les dio la espalda y que Monseñor Olimpo Santiago Maresma, ya

fallecido, le dijo a su madre y a otras más que buscaban a sus hijos desaparecidos que no iba a "

gastar pólvora en chimangos".

En la séptima jornada del juicio que se realiza en la provincia para esclarecer y condenar a

los responsables de desaparecidos, Gutiérrez declaró como testigo por la desaparición de su hermano

Juan Antonio Gutiérrez, quien fue detenido junto con María Luisa Alvarado (su novia) y trasladado a

San Juan, donde ya no se supo nada de ellos.

En su testimonio la mujer contó que su madre junto con otras mujeres que buscaban a sus hijos

detenidos que no volvían fueron recibidas en el Arzobispado de Mendoza, en calle Catamarca y San

Juan, de Ciudad, donde está el Arzobispado.

Sara relató que allí Monseñor Maresma las recibió y les dijo: "'No voy a gastar pólvora en

chimangos', refiriéndose a sus hijos e hijas desaparecidos".

La madre de la testigo, que aún vive, recordó estas palabras de por vida debido a que no

podía creer la respuesta que tuvo de la Iglesia, siendo que ella era una persona muy creyente.

Maresma fue el segundo arzobispo y tercer obispo de Mendoza. El 7 de diciembre de 1965 fue

designado por Pablo VI obispo auxiliar, el 8 de marzo de 1967 administrador apostólico "sede plena"

de la arquidiócesis de Mendoza, y el 6 de abril del mismo año se hizo cargo del gobierno de la sede

mendocina. Fue designado arzobispo de la provincia el 30 de octubre de 1974 y murió el 3 de julio

de 1979.