Por Javier [email protected]
Junto con la inflación en alza y la rentabilidad en baja, es motivo de preocupación de sectores productivos. En el CEC también culparon el cepo al dólar. El Gobierno destacó el diálogo y una ley que rebaja aportes patronales.
La “fuerte presión impositiva” atenta contra el empleo formal en Mendoza, coinciden especialistas
Representantes de diversos sectores de la actividad económica de Mendoza debatieron en el programa Séptimo Día, de Canal 7, hacia dónde va Mendoza en materia de empleo, en un escenario que se avizora complicado.
A pocos días de que el país puede caer en cesación de pagos y mientras los bolsillos son castigados la inflación, la caída del PBI, el aumento de los costos y la desaceleración del consumo, el temor a perder la fuente laboral aparece como uno de los temas más acuciantes.
Representando la posición oficial, Mauricio Guzmán, jefe de Gabinete del Ministerio de Gobierno, intentó poner paños fríos sobre la problemática y aunque aceptó que existe preocupación por el desempeño de la actividad económica, explicó que el Estado está trabajando con cada sector en políticas específicas destinadas a mantener el empleo. Aseguró que el diálogo con empresas y sindicatos es “beneficioso ya que otorga un diagnóstico preciso” para abordar la problemática.
Pero el sector sindical no opina lo mismo. Guillermo Pereyra, titular del Centro de Empleados de Comercio, dijo que muchos no tienen acceso al empleo porque falta competitividad por, entre otras cosas, el cepo al dólar y la alta presión impositiva, aclarando que es dos veces mayor que la que existe en provincias aledañas. “Es necesario empezar a trabajar sobre un cóctel de temas que no se pueden seguir dejando de lado”, dijo el también ex legislador.
Para Martín Gabuio, representante del sector vitivinícola, “el precio del vino se ha mantenido, la rentabilidad es baja, los costos subieron y no se puede invertir en tecnología. Estos factores hacen casi imposible no pensar en suspensiones o despidos como viene ocurriendo en los últimos meses”. Daniel Ros, vocero de Asinmet, indicó que se han perdido 1.000 puestos de trabajo en el último año y medio. “Los empresarios no somos demonios, no queremos ganancias desmedidas, sino razonables”, dijo.
Alberto Carleti, vice de la FEM, manifestó: “Todas las actividades han mostrado un decaimiento que se venía venir”. También describió que cuando se pierde rentabilidad, la salida a la crisis es difícil de manejar. Todos los participantes coincidieron en que uno de los inconvenientes más sobresalientes es la fuerte presión impositiva. Guzmán salió al cruce hablando de una ley local que desde agosto reducirá los aportes patronales progresivamente.



