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Resultados. Los trimestrales de la secundaria y el nivel de aprendizaje mostraron conclusiones preocupantes. Método. Especialistas explican que es clave entender por qué una cuenta se hace de determinada manera.

La DGE quiere hacer atractiva la enseñanza de la matemática

Por Cecilia Osorioosorio.cecilia@diariouno.net.ar

Casi cuatro de cada diez de los alumnos (37%) de la escuela secundaria orientada pública no aprobó matemática en la primera evaluación trimestral del año. Aunque la nota obtenida en esa instancia se promedia con otras del proceso de esos tres meses, sirve de excusa para abordar la situación de una de las materias que mayores dificultades muestra en el sistema educativo. Que el 51% de los estudiantes mendocinos de segundo y tercer año del Nivel Medio haya manifestado un nivel bajo de aprendizaje en esa área, según el Operativo Nacional de Evaluación (ONE) de 2010, o que en el plan de terminalidad educativa FINES esta asignatura sea una de las más demandadas, porque quedó pendiente de rendir en el ciclo secundario, también grafican la problemática.“Cambiar la forma de enseñar y evaluar la matemática” es un aspecto clave para superar las barreras y mejorar el aprendizaje de los alumnos en esa disciplina, históricamente considerada como uno de los talones de Aquiles de la educación. Así lo creen en la Dirección General de Escuelas (DGE), desde donde especialistas en esa ciencia exacta dicen que sólo si se actualiza la didáctica se facilitará el acceso.

“Quedó atrás la lógica de la reproducción para dar paso a una lógica de la construcción de conocimiento.Tradicionalmente un alumno era bueno en matemática si era capaz de reproducir una receta: ahora se busca que razone el proceso antes de llegar a la síntesis. Se le debe preguntar `¿Qué significa lo que estás haciendo?´ para detectar los inconvenientes antes de arribar al resultado”, coinciden asesoras de la Dirección de Evaluación de la Calidad Educativa, de la DGE, sobre el cambio de rumbo que se impulsa. Agregan que sólo divulgando la ciencia de este modo se logrará una incorporación del conocimiento que les permita a los chicos y chicas aplicarlo luego en su vida cotidiana, algo similar a lo que plantea el recientemente premiado Adrián Paenza. Razonar el camino Mientras que un promedio de 60% de los alumnos de la secundaria pública local aprobó esta materia en el primer trimestral 2014 –siendo segundo y tercer año los que tienen menor nivel de rendimiento en Matemática (57% y 58% de aprobación respectivamente)–, áreas como historia, ciencias naturales o formación ética fueron aprobadas por el 70% y 80% de los estudiantes, porcentajes que varían según la instancia del Nivel Medio de que se trate.“En general, el rendimiento en la secundaria mejoró desde 2012. Los cambios se vieron sobre todo en el ciclo básico (primero y segundo años), cuando se fortaleció la carga horaria de esta materia. Al inicio de nuestra gestión las cifras no llegaban al 50%”, argumentó la subsecretaria de Educación, Mónica Soto.Docentes especialistas consultadas coincidieron en que la dificultad con matemática es histórica. Esther Sánchez de Concatti, asesora de la Dirección de Evaluación de la Calidad Educativa, profesora de matemática y magister en Evaluación, explicó que esa disciplina tiene su propia dificultad: “Es una ciencia de inclusión jerárquica, si no sabés sumar y restar es muy probable que no puedas dividir. Cada contenido te lleva un escalón más arriba y nunca podés abandonar ninguno, es un saber acumulativo. No se puede enseñar la competencia que sigue si el alumno no domina las anteriores, una dificultad de la estructura interna de la materia”.El avance de las teconologías puede servir para simplificar el resultado y entonces el docente debe formarse para enseñar a razonar el proceso. Sandra Segura, magister en Didáctica de la Matemática, dijo: “Saber matemática no es reproducir un algoritmo (operación) porque sí, sino entender por qué hago una cuenta. Intentamos promover en los docentes que abandonen la manera económica de enseñar: si yo sumo 27 más 14, al momento de hacer la cuenta tengo que lograr que el alumno sepa por qué al sumar el 7 y el 4 se lleva un 1 al lugar de la decena y qué hace ese puntito allá arriba”.“Abrir los números (formación polinómica) y comprender qué hay adentro, cambiar uno allá (conmutativa), sumar las decenas y las unidades (asociativa). Tres propiedades aplicadas a un triste cálculo para construir un resultado: eso es proponer indagar de dónde viene y para qué se usa la matemática”, dijo Concatti. Sandra Intelisano, profesora de esa materia y también asesora del equipo, aconsejó: “Las evaluaciones deben ser un espacio para equivocarse y convertir el error en un aprendizaje”.

Los problemas comienzan con geometría y estadísticaComo explicó Nora Marlia, directora de Evaluación de la Calidad Educativa, “muchas veces un número solo no dice nada y esconde un problema. Por ejemplo, si un alumno saca 9 puede que eso se deba a un ejercicio y una habilidad concreta, pero que sobre el resto de la materia no haya aprendido suficiente”.

Por eso, a nivel provincial hay una evaluación sistemática de calidad que se toma en el séptimo grado de la primaria y sirve para detectar las habilidades básicas adquiridas en cada contenido de las asignaturas. “En matemática siempre sale mejor numeración y operaciones, porque está trabajado desde la primaria, encontrándose mayores dificultades en geometría, pero sobre todo en estadística y probabilidades, y medición”, sumó la magister Sánchez de Concatti, quien aportó que la situación se reitera en todas las instancias del sistema educativo, por una enseñanza en desequilibrio que “se centra en algunos contenidos y deja otros de lado”.

Es indispensable que los docentes se capaciten másAlgunos docentes tampoco comprenden lo que plantean en el pizarrón y enseñan en matemática procedimientos de memoria, con el objetivo de llegar al resultado. Esta situación, que para las especialistas en didáctica de esta materia no puede hacerse extensiva a todos, esconde detrás una debilidad en la formación de los profesores y una responsabilidad del Estado al respecto.

“En los últimos años se vio una proliferación de institutos superiores. El problema es que quienes se reciben allí tienen un nivel terciario que los habilita para dar clases en los secundarios, pero no para acceder a una especialización. La demanda de docentes en el Nivel Medio es alta y su capacitación una vez que están en el aula se vuelve compleja”, dijo Laura Horta, decana de la Facultad de Educación de la Universidad Juan Agustín Maza, ubicada en Guaymallén, que hace dos años abrió un profesorado universitario específico en matemática, único de su tipo en la provincia. Si bien la Facultad de Ciencias Exactas de la UNCuyo cuenta con una carrera, se trata de un profesorado de Ciencias Básicas con orientación en Matemática.Según señaló Horta, también profesora de la ciencia en cuestión, “es necesario un cambio. Que los docentes accedan a una carrera que les permita un conocimiento más profundo en matemática y en su didáctica, para producir aprendizaje en sus alumnos en el nivel medio, pero también en la universidad”.

Más horas no significa que habrá mejor aprendizajeQuienes están en las aulas señalan la necesidad de que el Estado fortalezca la capacitación docente, acompañándolo en la escuela, y mencionan que muchas veces el refuerzo de la carga horaria no aporta al aprendizaje de los alumnos.

Desde hace tres años se creó un programa nacional llamado Matemática para Todos, que en la provincia se tradujo en el programa Matemática en el Primer Ciclo y Segundo Ciclo, para trabajar con algunos docentes de segundo y tercer grado. En 2015 se extenderá a todos los primeros grados de las primarias públicas.“La segunda parte del Plan Nacional de Formación docente fortalecerá el desarrollo profesional en la matemática para revertir de estos problemas”, aseguró la subsecretaria de Educación, Mónica Soto, mientras que Marlia, directora de Evaluación de la Calidad, aportó que en su área se producen materiales a los que se puede acceder en la web mendoza.edu.ar como “Aprender de los errores”, a partir de los resultados de la evaluación sistemática que se toma a los séptimos grados.“Hace diez años que cambió la carga horaria de matemática. La materia pasó de 7 a 9 horas en primero y segundo año de la secundaria. En el ciclo orientado (de tercero a quinto) es de 5, 4 o 3 horas, dependiendo de la orientación. La idea de ese refuerzo no era dar más contenido, sino que se trabaje con otras estrategias como talleres, que hoy muchas veces son usados para jugar”, dijo Segura, magister en didáctica y una de las capacitadoras, para quien ese espacio debería usarse para trabajar sobre las debilidades que surgen en el dictado tradicional.

Cifras que señalan las dificultades

1. Trimestrales 2014

Tomados en mayo, en las secundarias orientadas públicas. Los próximos serán del 28 al 12 de setiembre y del 20 de noviembre al 5 de diciembre. Las notas que surgen de allí son parte de un proceso (se promedia como una nota más del trimestre).

  • 1º año: 62% aprobó matemática (en 2013, 61%)/ 38% no aprobó.
  • 2º año: 57% aprobó matemática (en 2013, 57%)/ 43% no aprobó.
  • 3º año: 58% aprobó matemática (en 2013, 56%)/ 42% no aprobó.
  • 4º año: 68% aprobó matemática (en 2013, 63%)/ 32% no aprobó.
  • 5º año: 71% aprobó matemática (en 2013, 69%)/29% no aprobó.

Promedio general: 63% aprobó y 37% no aprobó

2. ONE

Los Operativos Nacionales de Evaluación (ONE) se concretan cada tres años y sirven para evaluar el desempeño de los estudiantes de quinto y sexto año de la secundaria, y a veces toman una muestra representativa de los segundos y terceros años.

51% de los estudiantes mendocinos de segundo y tercer año evaluados manifestó un nivel bajo de aprendizaje en matemática, es decir, sólo supieron desarrollar problemas simples involucrando capacidades cognitivas básicas.

Los datos son del ONE 2010 y el informe muestra que la situación mejoró significativamente respecto de 2007, cuando el 59% de los alumnos de esos años demostró escasos saberes adquiridos en matemática.

3. Plan FINES

Desde hace cinco años existe este plan FINES para aquellas personas que habiendo cursado todo el secundario les faltan pocas materias para rendir o para quienes dejaron inconcluso el último año.

Matemática es la materia por la que más se demandan tutorías (apoyo educativo para rendirla).

El porcentaje actual es de 32%, y le siguen contabilidad con 24%, ciencias sociales 13%, lengua extranjera 12%, lengua 9% y ciencias naturales (incluidas física y química) con 9%. 

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