Juan Gelman, el abuelo de Macarena, la nieta recuperada número 67

Por UNO

Macarena Gelman García Iruretagoyena nació en noviembre de 1976. Su mamá, María Claudia García Iruretagoyena, tenía 19 años cuando fue secuestrada por grupos de tareas que respondían al terrorismo de Estado que ejercía la dictadura cívico-militar. Y fue llevada a Uruguay . En el Hospital Militar de Montevideo fue el parto clandestino en el que nació Macarena para ser entregada al matrimonio Tauriño-Vivian, integrado por un comisario uruguayo y su esposa, mientras la madre biológica de la niña pasaba a engrosar la lista de desaparecidos.

Marcelo Ariel Gelman era la pareja de María Claudia y el papá de Macarena. Él ni siquiera pudo ver a su hija porque fue ejecutado el 14 de setiembre de 1976 y su cuerpo fue hallado por el Equipo Argentino de Antropología Forense en 1989.

Nada de esto sabía Macarena mientras desandaba su vida en manos de sus apropiadores. No tenía cómo saberlo, igual que otros casi 500 muchachos y muchachas cuyas vidas fueron robadas con una  impunidad absoluta que poco a poco fue perdiendo fuerza y hoy, casi 40 años después, se sostiene con alfileres. 

Es que el genocidio no logró su objetivo de aniquilamiento total. Se cobró vidas, torturó, violó, robó niños… pero no contó con que la semilla, cuando es buena, vuelve a dar frutos. Las Madres, que nunca bajaron los brazos;  las Abuelas, Familiares, los hijos, los hijos de los hijos, los amigos, los compañeros, los abogados y fiscales comprometidos, la militancia joven... todos se multiplicaron en la búsqueda de la verdad y de la justicia.

Y así comenzó, entre otras acciones, la recuperación de los niños apropiados. Van 109. ¿Y saben quién está en la lista con el número 67? Macarena Gelman García Iruretagoyena, nada más y nada menos que la nieta de  Juan Gelman, el poeta que falleció esta semana pero que dejó una herencia inmortal. En ese legado, de artista consagrado, está también la lucha por recuperar a Macarena, lo que logró en el 2000.

La agrupación HIJOS Capital lo nombró su padrino y lo despidió con emotivas palabras que bien vale reproducir aquí, aunque sea en parte.

“Ahí se va Juan, a alguna reunión con Rodolfo (Walsh), Paco (Urondo) y otros tantos compañeros. Allá se va Juan, a contarles a los 30.000 que pudo encontrar a su nieta Macarena. Allá va Juan, a contarles a su hijo Marcelo y a su nuera María Claudia cómo es Macarena Gelman, cómo es esa vida que no  pudieron matar. Se va Juan, a ese tiempo de los pasos eternos, a contarles a nuestros padres y madres que todos ellos siguen vivos en nuestras luchas…Allá va el compañero, nuestro padrino, nuestro poeta, a seguir apalabrando el mundo... Vaya adonde vaya, se llevará la condena social para todos los asesinos de nuestro pueblo. Podrá decirle a Rodolfo Walsh que ya pusimos a (Jorge Rafael) Videla, (Alfredo) Astiz y más de 500 genocidas en el tacho de basura de la historia. Allá va Juan, a decirles a los 30.000 que no hubo impunidad que nos  derrotara... Empuñamos su memoria: les diremos a todos que Juan fue un poeta del tiempo, un compañero de la ternura... Con humildad y sencillez, de las características más destacables de un compañero, abrió sus  puertas para buscar la verdad colectiva, dio sus hojas para que Walsh despidiera a Paco Urondo. Allá va: se lleva en los bolsillos nuestros abrazos para los 30.000. Hasta siempre, compañero, gracias por el amor”.

Sí, ¡hasta siempre, Juan!