Por Carina Luz Pérezperez.carina@diariouno.net.ar
En la Justicia. El caso de los chicos que tomaron ansiolíticos y fueron internados lo lleva la Oficina Fiscal Nº4. Hipótesis. El Gobierno no logra contestar con precisión qué sucedió y abrió un sumario a los cuidadores.
Investigan cómo fue que siete niños que estaban a cargo de la DINAF accedieron a antidepresivos

Cómo llegó un antidepresivo en comprimido, de mal sabor, utilizado normalmente en adultos, a las manos de siete niños de entre 5 y 8 años, al mismo tiempo y en dosis similares, es la pregunta que nadie logra responder desde la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (DINAF), que los tiene en guarda y debe velar por su bienestar. El caso de los chicos que terminaron internados en el Notti ahora está bajo investigación de la Oficina Fiscal
Nº4 de Godoy Cruz y a la vez cursa un sumario interno en el organismo del Ministerio de Desarrollo Social para determinar las responsabilidades de los cuidadores de estos pequeños.
Una hipótesis es que esos cuidadores podrían haber llevado el medicamento para uso personal y no fueron prudentes.
Otra teoría es la presencia de visitas durante la mañana del miércoles: padres, tíos, abuelas, que pudieron ingresar el medicamento al hogar y en un descuido haber dejado el blíster a la vista de los pequeños. Una conjetura más indica que fue la puerta abierta de la enfermería –allí habitualmente se guardan los remedios para los chicos que deben recibir medicación prescripta por receta– lo que desató el suceso.
Si se tomara la última opción surge una nueva pregunta: ¿por qué en la enfermería habría antidepresivos si se trata del hogar donde residen preescolares, niños de entre 3 y 6 años? El caso de la nena de 8 (no 9 años como se dijo en principio) es especial y está en ese hogar porque el proceso de revinculación con sus lazos familiares, su madurez y características así lo requieren.
Respecto de los cuidadores, hay quienes sospechan que les daban pastillas a los niños para tenerlos tranquilos y se les pasó la mano.
“No podemos aportar mucho porque estamos en proceso de investigación. Evidentemente algo pasó pero conjeturar sería embarrar la cancha”, dijo Ana Rosich, la jefa técnica de la DINAF, ya que ni la directora Patricia Spoliansky ni el ministro Cristian Bassin dieron explicaciones.
En el hogar donde viven estos chicos habitan 30 niños en total, además de los bebés. El grupo es cuidado por cuatro trabajadores en el turno mañana, otros cuatro a la tarde y dos durante la noche. Aparte, hay que contar al cocinero, a las dos enfermeras y al encargado de la limpieza y la lavandería.
Un día habitual de los niños es ir al colegio, hacer alguna actividad en Avome (Asociación Voluntarios de Mendoza), jugar y hacer tareas. Es decir: como un chico cualquiera pero lejos de su núcleo familiar. La mañana del miércoles no habían salido a ningún lado y estaban a punto de almorzar cuando comenzaron a ser observados por la gran somnolencia. A las 13.30 fue trasladado uno de los más pequeños al microhospital y una hora después llevados los siete al Notti, según los datos ofrecidos por la DINAF.
El parte médico, dado ayer por Gonzalo Nalda, gerente asistencial del Notti, indicó que los chicos han evolucionado bien y que “en realidad técnicamente no estaban intoxicados, sino que habían recibido un dosis inadecuada del medicamento de acuerdo al peso de los pequeños”. En cuanto al niño que debió quedar en observación en terapia intermedia, fue porque en él los efectos fueron más marcados, pero “nunca estuvieron en riesgo”, recalcó el doctor Nalda.
En este último caso el niño pasará a sala común por otras 24 horas y será dado de alta mañana, mientras que los otros 6 pacientes, dejarán hoy el hospital.
Los siete afectados han recibido asistencia psicológica para evitar un trauma, al igual que sus compañeros del hogar.
Si bien los cuidadores que estaban presentes al momento del hecho siguen en sus puestos de trabajo, en el hogar de preescolares ha sido reforzada la cantidad de personal con otros cuatro cuidadores, para contener la situación.
►30 años conviven en el hogar y están al cuidado de 4 operadores por turno, pero hay sólo dos por la noche. Con ellos, los chicos cumplen la jornada escolar, almuerzan, hacen tareas y actividades recreativas. El miércoles pasado no habían salido del hogar.