Por Cecilia [email protected]
Mientras Mendoza debate qué modelo de Zoológico pretende para su futuro, un nuevo incidente sacudió al paseo. Una jauría compuesta por entre 10 y 12 perros vagabundos atacó el recinto de los ñandúes y mató 25 ejemplares. El hecho fue calificado por las autoridades de “matanza indiscriminada” y obligó a su director, Gustavo Pronotto, a pedir que se refuercen las medidas de seguridad en el predio ante la posibilidad de que los animales vuelvan a atacar, al estar “cebados por la sangre”.
Cerca de las 5 de ayer, los únicos tres guardias de seguridad con que cuenta el zoo para vigilar de noche los siete kilómetros de recorrido del paseo llegaron al recinto de los ñandúes alertados por los ladridos. Al hacerlo se encontraron con el “desastre”, relató a UNO el director. “Fue una matanza indiscriminada. No mataron por hambre, porque no se comieron ningún ejemplar. Los guardias sólo tenían palos y piedras para defenderse de los perros. Lograron abrirles la puerta para que salieran y ahí hallaron unos 20 ñandúes muertos”, dijo Pronotto, quien luego contó que las otras cinco aves murieron en el transcurso de la mañana producto de las graves laceraciones. Los ñandúes son incapaces de volar y muy torpes para saltar, de manera tal que se vieron acorralados por los perros que los atacaban, sin posibilidad de defenderse.
Al parecer, los perros, a los que Pronotto calificó de “vagabundos”, rompieron una tela ubicada en el costado norte del Zoo, ingresaron al paseo y, por un callejón de uso interno, llegaron a la jaula de los ñandúes. “En ese sector, la pirca es muy baja. El problema es que ese muro es Patrimonio Cultural, entonces no lo podemos levantar ni tocar. Cuando fue el robo de los monos, comenzamos con un procedimiento para pedir autorización para modificarlo, sin que se afee la arquitectura o el paisaje, pero no hemos tenido respuesta”, reclamó el director. Se refiere a la sustracción ocurrida en marzo de tres monas Saimiri de una jaula ubicada en el Camino del Alto, a la cual no tiene acceso el público.
Confirmó, además, que no es la primera vez que el espacio tiene problemas con perros vagabundos. Consultado acerca de por qué se decidió liberarlos pese a que habían quedado atrapados en la jaula de los ñandúes, el veterinario repreguntó: “¿Qué hacés a las 5 de la mañana, con palos y piedras para defenderte, y viendo con desesperación lo que estaba pasando? Si los dejaban encerrados, además, ¿quién se hace cargo de esos perros? ¿Los vas a sacrificar?”.
Ahora piden más seguridadUna de las teorías que barajaba Pronotto ayer es que en la jauría posiblemente hubiera una perra en celo a la que el resto estuviera persiguiendo y que ésta, en su afán por escaparse, ingresó al recinto de los ñandúes, desatando una pelea y la posterior matanza de casi la mitad de la población, puesto que justamente en la tarde del lunes, personal de Fauna de la Provincia censó el recinto y contó 57 ejemplares.
Ante los hechos consumados, el funcionario trazó un plan de seguridad: “He pedido el refuerzo de los guardias y de personal policial para custodiar el perímetro”.
Afirman que al chimpancé le dio un infartoLos veterinarios y el personal del Zoológico no sólo tuvieron que lamentar ayer la muerte de los 25 ñandúes, sino que se encontraron también con la triste noticia de que Charly, el famoso chimpancé, también había muerto.
Según los primeros datos que constataron los médicos, Charly, de 39 años, falleció a causa de un infarto. Sin embargo, los resultados finales de la necropsia estarán listos en las próximas horas. Charly nació en Francia en 1975 y dos años después llegó a Mendoza. Los chimpancés en cautiverio viven entre 35 y 45 años.
Este animalito, el único macho de su especie que tenía el Zoo de Mendoza, se hizo conocido porque nunca pudo reproducirse. Daniel Garrido, cuidador del sector del Zoo donde se encuentran los chimpancés, le contó a Diario UNO en 2012 que Charly era fértil, se activaba ante la presencia de las hembras, no tenía problemas físicos, pero que el tema es que no sabía cómo copular. “Les tira besos a las chicas, huele cuando se juntan frente a su jaula, porque ellos tienen más olfato”, contaron. Charly tenía ese problema porque vivió toda su vida en cautiverio.



