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El Día de la Biblia es el proyecto que –entre otros 599 disponibles– eligió una senadora del PJ para ponerse a trabajar en la Legislatura.

Francisco pidió que hicieran lío, no que metieran a la Iglesia en embrollos

Por Paola Piquerppiquer@diariouno.net.ar

@paolapiquer

Cuando en julio del año pasado el papa Francisco arengó a sus fieles a hacer lío, lo dijo para evitar que la Iglesia se siguiera encerrando y/o profundizando ese divorcio con la sociedad a la que debe servir.

La gran mayoría entendió el mensaje, pero otros creyentes leyeron los párrafos de su discurso sin contextualizar, por lo que encaran iniciativas que arman un gran embrollo. Que se parece, pero no es lo mismo.

Esta semana la senadora del peronismo y presidenta de la comisión de Labor y Asuntos Constitucionales de la Cámara de Senadores (LAC), Carina Segovia (PJ), decidió desempolvar un proyecto de 2008 para declarar el último domingo de setiembre como el Día Provincial de la Biblia. No es de su autoría. Su impulsor fue otro peronista, Guillermo Amstutz, que por estas horas ostenta el cargo de titular de AYSAM.

De los 600 expedientes que la LAC tiene pendientes de análisis –sí, sí: 600– este aparece como el más “urgente e importante”.

Para salvarse (me pregunto en forma retórica si de los cascotes de la opinión pública y de nosotros, los periodistas, o ya en esa idea religiosa de redención) otros legisladores del radicalismo propusieron cambiar la denominación de Día de la Biblia por Día de las Sagradas Escrituras, para hacerlo más ecuménico.

En ese caso, no me imagino cómo sería el monumento en honor al libro que postulaba levantar –con fondos públicos– el escrito de Amstutz. ¿Sería como un abanico de libros sagrados en vez de una Biblia católica, apostólica y romana? No sé. Lo que sí me queda claro es que la “petit polémica” que se desató tras conocerse la novedad no le hace bien al parlamento mendocino.

Estamos hablando de una Legislatura donde hay al menos 100 proyectos sobre temas que podrían mejorar la calidad de vida de la comunidad, que no llegaron nunca al recinto. Los mismos tratan sobre educación, salud, discapacidad, ambiente y ecología. Así lo demostró una investigación que realizó la acreditada de Diario UNO en ese poder del Estado, Paola Alé, hace menos de un mes.

En el relevamiento no están sumadas las leyes sin debatir vinculadas al tema seguridad, que se cuentan por decenas.

Un poco más atrás en el tiempo, a principios de año, y cuando todavía no asumían los nuevos diputados y senadores, tanto los referentes del oficialismo como los de la oposición coincidieron en caracterizar el período anterior como “opaco”.

Es que a excepción de la aprobación de la reforma política y de la puesta en vigencia de las elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), la cosecha 2013 resultó sin color.

Constitución en mano, los primeros que se oponen a que avance la idea del día bíblico son los especialistas en temas relacionados con el laicismo.

“La intención no es mala, porque queremos valernos de esa fecha como motivación para hablar de amor y tolerancia”, justificó en la vereda contraria Segovia.

Le contesto: el amor y la tolerancia se pueden debatir o practicar sin mezclar ideas religiosas, sin obligar a creyentes y, sobre todo a no creyentes, a instaurar un Día de la Biblia, casualmente, un domingo.

Los legisladores, en este país convulsionado, deberían estar para otros menesteres.

Es altamente recomendable repasar el video que circula en internet en el que Francisco arenga a los jóvenes a salir a las calles para hacerse valer. Además de emotivo, resulta esclarecedor. Pide lío, no papelones.

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