Por Laura Zuliánzulian.laura@diariouno.net.ar
Los pupitres en los que se sientan los niños los llevan a adoptar una postura que no sólo les perjudica la espalda sino la atención en la clase. Proponen que haya sillas regulables.
Expertos de la UNCuyo advirtieron que los bancos escolares afectan a la salud de los chicos

Un equipo de investigación de la Universidad Nacional de Cuyo hizo foco en lo que parece ser a simple vista algo que pasa desapercibido y es inofensivo. Los investigadores estudiaron el mobiliario de las escuelas, es decir, las sillas, las mesas y los pupitres en los que los niños pasan varias horas de su día. El resultado de la investigación arrojó que esas sillitas de caño y madera, en las que la espalda y las piernas adoptan una postura de 90° son dañinas para la salud y pueden causar problemas de espalda en la vida adulta, e incluso interrumpen correctos procesos de aprendizaje.
La investigación, dependiente del Laboratorio de Ergonomía de la Facultad de Artes y Diseño de la UNCuyo, estuvo a cargo de Roxana Del Rosso y Roberto Tomassiello, y estudió la población de las escuelas Carmen Vera Arenas, de Ciudad, y Rainbow, de Godoy Cruz. “Fue difícil poder ingresar a las escuelas. Por eso cuantitativamente el estudio no fue tan grande”, explica Del Rosso.
“Elegimos hacer el estudio en las escuelas porque es un semillero y porque los trastornos en la espalda comienzan en la infancia. Hay que tener muy presente que se trata de temas de salud”, enfatizó la investigadora. La idea del estudio es controlar el desarrollo de espaldas sanas.
La investigación se realizó en dos instancias. La primera consistió en la observación, para ver cuáles eran las posturas de los chicos. Para ello se tomaron fotos y videos que después fueron analizados, y también estudiaron cuáles eran los muebles con los que contaba la escuela.
Otra de las etapas fue la de realizar distintos cuestionarios a padres, docentes y a los mismos alumnos en los que se les preguntó, por ejemplo, cómo observaban las posturas de los estudiantes y si les hacían o no correcciones.
Como resultado del análisis se encontraron con lo que Del Rosso llamó “dos problemas graves”. El primero es la relación del tamaño del mobiliario con respecto al de los chicos. “No porque los niños tengan la misma edad tienen la misma talla y el mismo peso, entonces a un chico que es más alto y se tiene que sentar en un banco que le resulta chico para él, se sienta incómodo, cambia la postura porque el cuerpo busca estar cómodo y termina mal sentado, y eso a la larga le afecta. También recurren al balanceo corporal o inclinan el cuerpo sobre el pupitre”, explicó la investigadora.
El otro problema que detectaron fue la ubicación en la que están dispuestos los niños con respecto a la clase y a la maestra que está en el frente. “Los chicos que quedan al lado de alguna de las paredes suelen tener que sentarse torcidos, ya sea porque se inclinan para ver a la profesora o porque se apoyan, y eso también les genera una mala postura”, comentó.
Del Rosso dijo que lo ideal es que cada niño tuviese una silla y un banco adaptados a sus medidas pero que, como esto es muy difícil de lograr, lo que ellos proponen es que lo que se incorporen sean sillas regulables en su altura y que en las mesas también puedan adaptarse los apoyapiés.
“Estar mal sentado afecta no sólo a la espalda. Adoptar una mala postura produce otros inconvenientes como compresión en piernas y abdomen, disminución de irrigación sanguínea y menor oxigenación del cerebro y los tejidos”, añadió la especialista.
Sentarse “derecho” no es lo correctoUno de los datos curiosos que aporta la investigación es que echa por tierra aquel “sentate derecho” que más de una vez hemos escuchado. “La columna, naturalmente, tiene una curva cóncava que se llama lordosis.
Cuando nos sentamos la pelvis bascula y se rectifica. Esto hace que la presión interdiscal, que son los discos que están entre las vértebras y amortiguan la compresión, se presionen en forma irregular y propicien el desarrollo de hernias o patologías de discos, que luego tienen impacto en la vida adulta”, narra el estudio.“Esto se vería compensado si uno permaneciera sentado menos tiempo o si hiciera mucho más actividad física.
Entonces los músculos van compensando este aspecto postural”, agrega Roxana Del Rosso.
Los bancos deberían adaptarse a cada uno de los estudiantesUna de las investigaciones de la UNCuyo recomienda la adquisición de equipamiento de variantes dimensionales que se ajusten al tamaño corporal de los usuarios. También propone plantear requisitos de materiales en cuanto a espesores, resistencia, formas de unión y terminaciones; cuidar la calidad superficial en las zonas de contacto con el cuerpo con superficies menos duras y bordes redondeados, e incorporar accesorios porta útiles y adecuaciones específicas, apoya pies y reposabrazos, para las situaciones de trabajo áulico que lo requiera. También será útil promover la educación postural en las escuelas e impulsar programas de ejercicios físicos compensatorios.