Una de cada dos mujeres padece esta enfermedad por errores en el cuidado de la higiene entre micciones luego del sexo y la falta de ingesta de líquidos.

Existen muchos mitos relacionados con la infección urinaria femenina

Por UNO

Por Carina Luz Pé[email protected]

El deseo incontenible de ir al baño a orinar más seguido durante los días de frío suele confundirse con la presencia de una infección urinaria, en particular entre las mujeres que pasan mucho tiempo trabajando fuera de casa y acostumbran aguantar la necesidad de hacer pis por no contar con un baño cómodo, caso típico de las cajeras de supermercado, las policías, las administrativas y las vendedoras, entre otras.

Sin embargo, el clima no tiene nada que ver con esta enfermedad que sufre 1 de cada 2 mujeres al menos una vez a lo largo de la vida, pero cuya frecuencia aumenta significativamente al llegar el período premenopáusico y durante la menopausia, porque a esa edad el nivel de estrógenos disminuye drásticamente y la flora vaginal que protege esa zona de las infecciones, empieza a decaer dando lugar a la colonización de las bacterias. Por supuesto, junto con el debilitamiento de los músculos del piso pélvico (prolapso) y/o la pérdida cotidiana de orina.

La cistitis es provocada por bacterias, pero en el 80% de los casos, se trata de la bacteria conocida como Escherichia coli, presente en todo el piso pelviano femenino. Por esto mismo, los especialistas en la materia  recomiendan sostener hábitos de higiene precisos al momento de orinar o defecar, para evitar la propagación de las bacterias sobre las vías urinarias. Es decir, ante cada deposición, es correcto limpiar la zona de la vulvade adelante hacia atrás, para no trasladar los microorganismos del ano hacia las vías urinarias; también orinar luego de tener relaciones sexuales y tomar mucho líquido de modo tal, de ayudar al limpiar con más frecuencia, la vejiga.

De todos modos, los síntomas de una cistitis deben ser corroborados con un análisis de laboratorio, para determinar qué tratamiento antibiótico es el más indicado. “En invierno hay menos vasodilatación y por eso, el líquido que el cuerpo necesita expulsar, en lugar de salir por sudor como pasa en el verano, se pierde por orina. Esto es normal, lo que no es normal es que cuando al orinar, duela, arda o se tenga ganas de hacer pis y requiera de un esfuerzo para lograrlo”, indicó Joaquín Silva, urólogo y director médico de Uroclínica.

El especialista también recordó que las mujeres que no evacuan con regularidad o las que hacen poco pis tienen más posibilidades de tener estas infecciones porque las bacterias permanecen más tiempo en el cuerpo y eso puede derivar en este tipo de patología.

¿Jugo de naranja o de arándanos?

El consumo de jugo de naranja recién exprimido es una de las recomendaciones más comunes de los urólogos para cambiar el ph de la orina por el aporte de la vitamina C, es decir, hacerlo un poco más ácido y de este  modo ayudar al cuerpo a combatir la proliferación de las bacterias. Además, ese jugo que tiene algo de la pulpa de naranja, también colabora con el tránsito de los intestinos en mujeres constipadas, conservando la flora intestinal más sana.

Sin embargo, en los últimos años se ha puesto en boga la utilización del arándano porque tiene un componente llamado proantocianidina, que impide la acción de las vellosidades (“fimbrias”) con que la bacteria Escherichia coli se adhiere a las células de los tejidos mucosos internos, y por lo tanto evita que se propague.

El médico Amado Bechara, jefe de Unidad de la División de Urología del Hospital “Carlos Durand” de la Ciudad de Buenos Aires comentó que un estudio realizado en Estados Unidos demostró que “entre las mujeres que consumieron diariamente una dosis polvo de extracto de arándano, la presencia de Escherichia coli en la vagina se redujo en 10 veces, y en más de 4 veces en la vejiga”.

Agregó también que “el consenso intersociedades para el manejo de la infección del tracto urinario, publicado conjuntamente por la Sociedad Argentina de Urología (SAU), la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) y la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Buenos Aires, da cuenta de dos estudios que certifican que el consumo de jugo de arándano puede reducir el número de infecciones urinarias en un período de 12 meses en mujeres”.

En opinión del urólogo Joaquín Silva, “tales estudios no son concluyentes, por eso hasta ahora el jugo de naranja es lo que se aconseja”.

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Dolores. Una de las claves para saber si hay una posible infección urinaria es el dolor intenso en el bajo vientre y la espalda.
Dolores. Una de las claves para saber si hay una posible infección urinaria es el dolor intenso en el bajo vientre y la espalda.
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Pra tener en cuenta.
Pra tener en cuenta.