Por Andrea Pellicer
“Me he llevado una gran sorpresa porque desde que se sancionó la Ley de Trata, es impresionante la cantidad de casos que hay”, estos dichos pertenece a la fiscal federal Alejandra Obregon, quien tiene bajo su mando una de las dos fiscalías que existen en la provincia e investigan este tipo de delitos.
En la actualidad, se están llevando adelante más de 30 causas en Mendoza encuadradas dentro del delito de trata de personas tipificado recientemente por la Ley 26.364.
Su concepto es claro: “Se entiende por trata la captación, el transporte y/o traslado –ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior-, la acogida o la recepción de personas, con fines de explotación, cuando mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima, aún cuando existiere asentimiento de ésta”.
Si bien, nuestra provincia, al ser una zona productiva, es proclive a que los casos con fines de explotación laboral sean los mayoritarios, los datos ofrecidos por los fiscales contradicen estas especulaciones.
“De las 17 causas que se están investigando cuatro corresponden a trata con fines laborales, el resto son con fines sexuales”, señaló Fernando Alcaráz, el otro fiscal a cargo de estos delitos.
Otro dato no menor es que este año se han rescato en Mendoza 120 personas de redes de trata de personas, la información fue dada por la subsecretaria de Derechos Humanos, María José Ubaldini, quien además comentó que se está armando un mapa provincial donde se pueda observar distintas características de cómo se mueve y actúa este flagelo en Mendoza.
“Esperemos poder presentarlo antes de fin de año. Allí podremos ver y diferenciar distintos indicadores como por ejemplo la edad de las victimas, sus lugares de procedencia”, estableció la funcionaria.
Por su parte, las investigaciones que están en curso revelan que la mayor cantidad de las víctimas poseen entre 18 y 30 años pero también existen menores involucradas. Estas mujeres son, mayoritariamente, mendocinas sin embargo se ha podido dar con jóvenes sanjuaninas y centroamericanas.
“Hay un gran mito con respecto a la forma de captación, mucha gente cree que proviene del rapto o secuestro pero gran cantidad de casos están más relacionados con el abuso a partir de una situación de vulnerabilidad de la víctima”, enfatizó Alcaraz.
Este punto también fue rescatado por Ubaldini quien puntualizó que el enamoramiento o los ofrecimientos laborales son las estrategias más usadas para captar a las jóvenes.