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Evelin Mariel Ramírez (18) es la reina de la Vendimia de Lavalle y la primera princesa nacional, aunque según ella eso pocos lo recordaron hasta que su vida fue objeto del mundillo mediático por otras circunstancias.
Pero hoy, más allá de los rótulos acumulados, es madre. Cada vez que se mira la panza incipiente que no deja de proteger con su cuerpo y sus manos apoyadas sobre la misma se ríe, reflejando así el gozo que le produce la nueva situación.
“Si tuviera que poner en una balanza la corona y la vida que llevo en mi vientre, elijo la vida”, sintetiza a UNO la joven de 18 años, que atraviesa su quinto mes de embarazo.
Eso no quiere decir que no tenga interés de continuar representando al pueblo que la eligió en febrero, aclara. Quiere decir que si por las reglas que suelen imponérseles a las soberanas impidiéndoles ejercer cuando están embarazadas la hubieran acorralado desde su Comuna con el dedo índice en alto, no hubiera dudado en defender su maternidad y, más allá de eso, a ella misma.
Su hijo Ian, como por el momento tiene decidido llamarlo, nacerá en diciembre por cesárea. La conciencia sobre su estado es reciente porque se enteró de la gestación hace apenas dos semanas. Y la experiencia de seguir llevando la corona, de transgredir la costumbre y ser la primera reina con panza la asume ante esta situación con mucha más valentía y seguridad que la que manifestaba cuando era una chica más disputándose un lugar en el cetro nacional y soñando con llevar sólo la corona a cuestas.
Evelin saca garras del apoyo de su familia. Perdió a su madre, Sonia, pero cuenta con el reflejo inmortal que dejó aquella presencia. Sus tres hermanas, su padre y su abuela suman a la contención y también los funcionarios de la Municipalidad, que incluso la acompañaron a la entrevista.
“Mi hermana Vanina (mayor que ella) también está embarazada; vivimos la emoción ahora juntas”, cuenta.
La reina aborda el tema seriamente y le preocupa la posibilidad de que otras chicas embarazadas puedan verse conminadas a tomar una decisión equivocada. Porque sabe, como lo refuerza cada vez que se hace cargo del diálogo, que no todas las adolescentes cuentan, como ella, con un entorno que las contenga y oriente.
“Eso me parece grave”, piensa y luego expresa: “No me avergüenzo, mientras me produzca felicidad quiero seguir estando donde estoy; hoy más que nunca quiero estar en los actos, con la gente, disfrutando de este año de Vendimia”.
Como la primera vez que este diario la convocó, Evelin Mariel sigue temiendo a los que comunican, a “los medios”, y dada las últimas experiencias, al acoso sufrido cuando trascendió que renunciaría por estar embarazada –“nadie me consultó, no sé de dónde lo sacaron”, reprocha–, está más convencida que antes de que quiere vivir el reinado pero resguardando su privacidad.
Por eso no habla de su pareja y la familia de éste, a los que quiere dejar al margen de la exposición.
Hora de que las cosas cambien
“Desde que me eligieron cumplí con mis deberes como debía ser, asistí a los actos, disfruté de todo. No sabía de mi embarazo y fui al médico por un problema de gastritis, recién después de unos estudios me enteré”, cuenta la lavallina y con los pies en el plato porque su intendente, Roberto Righi, la respalda y avala para que continúe siendo la soberana vendimial de Lavalle, asegura que si bien el bebé nacerá en diciembre, quiere entregar la corona con su hijo en brazos cuando en febrero se concrete la fiesta.“No sé si a la gente le va incomodar verme con la corona”, flaquea en un momento, pero luego retoma la confianza: “Me siento un conejo de Indias, pero es hora de que las cosas empiecen a cambiar. Tampoco tiene nada de malo, después de todo quienes llevan la corona tienen una vida”.“Es inconstitucional”A nivel provincial sigue imponiéndose el criterio de que las soberanas no pueden ejercer si están embarazadas.
Lo dice el reglamento que rige para la soberana nacional, la resolución 081/2001 (que se modificará pero en principio no eliminará esa condición), y las normas similares de la mayoría de los departamentos.
Un abogado, docente universitario de derecho de familia y ex docente de derecho constitucional adelantó que este tipo de medidas son inconstitucionales y que, por tanto, no pueden aplicarse en ningún caso.
“Una norma de cualquier rango (un decreto, aun una ley, y con más razón una mera resolución) que determine cualquier clase de resultado disvalioso para una mujer, por el hecho de su embarazo, es inconstitucional. Más allá de que conviene su derogación expresa, es inaplicable, no sólo por los jueces sino por cualquier autoridad. Como toda norma inconstitucional según lo establece el artículo 31 de la Carta Magna sobre la supremacía de la Constitución nacional”, expresó Hugo Torino.Para respaldar su manifestación, el especialista fue a la letra de distintas leyes y tratados que protegen a la mujer. En su artículo sexto la Ley de Protección Integral de las Mujeres califica de “hecho de violencia laboral” cuando se las discrimina “en los ámbitos de trabajo públicos o privados y que obstaculiza su acceso al empleo, contratación, ascenso, estabilidad o permanencia en el mismo, exigiendo requisitos sobre estado civil, maternidad, etcétera”.
Este diario publicará el domingo próximo una nota de opinión de este profesional al respecto.


