Mendoza Domingo, 25 de noviembre de 2018

Esposa de Cornejo: "Este no es el techo político de Alfredo"

Lo señaló Lucía Pannocchia, esposa del gobernador, quien habló de las acciones que ella generó y su relación con el poder.

Es psicóloga y licenciada en Comunicación Social, pero prefiere visibilizar lo que producen sus acciones antes que hablar de sí misma. Cultiva y defiende un bajo perfil, y se esfuerza porque todo lo que hace se mantenga independiente del hecho de que su marido es la mayor autoridad de la provincia.

Así es como logró pasar desapercibida cuando decidió embarcarse en una expedición para cruzar a Chile caminando.

Lucía Pannocchia (53) cree que "el poder no es un bien ganancial", por eso le deja a su esposo, Alfredo Cornejo, la tarea de construirlo. Sin embargo, los 38 años que lleva a su lado le dan la autoridad para mirar su carrera política y asegurar: "Este (por el cargo de gobernador) no es el techo político de Alfredo".

Recién ha pasado el mediodía, pero, a esta altura, Lucía ya cumplió su tarea en el área de comunicación del Instituto de Desarrollo Rural (IDR), fue a la cárcel de El Borbollón (Las Heras) para coordinar la realización de talleres certificados por la DGE para las internas y volvió a su restorán vegetariano de la Quinta Sección, en Ciudad, para hablar con Diario UNO y acceder a una de las escasas notas que ha dado en casi tres años de gestión como gobernador de su marido.

Nos recibe como a cualquiera de los comensales que a esa hora toman algún jugo natural en Caléndula, un lugar que no vende gaseosas y está pensado para la alimentación saludable, nutrida de los pequeños productores. Seguramente, muchos de ellos no saben que quien les tomó el pedido o les preguntó si les gustó lo que probaron es la esposa del gobernador.

Viste sencilla: un jean y una camisa blanca que acompaña con bijouterie que parece de autor y su rostro acusa haber descansado poco: el día antes -confiesa- atendió el negocio hasta la madrugada por un evento que incluyó música en vivo. -Desde que asumió Cornejo, usted ha habló poco con la prensa.

-A mí no me gusta hablar de mí, no dar notas tiene que ver con eso. Lo que sí me interesa comunicar tiene que ver con acciones que buscan darle visibilidad a las destinatarias de lo que yo pueda hacer.-Algunas antecesoras suyas se sintieron seducidas por el poder y eso las obnubiló. ¿Cómo maneja esa cercanía?

-El poder no es un bien ganancial. El que construye poder es Alfredo. A mí eso no me interesa porque tengo claro que todo esto es pasajero. Hoy ganás con el 52% y mañana no sabés dónde estás. Pensarlo así me parece más saludable. -¿Cómo se combinan su bajo perfil con ser la esposa del gobernador? ¿Le cambió mucho la vida?

-Yo intento seguir la vida que tengo, mantengo mi trabajo y lo acompaño cada vez que puedo. De cualquier manera esto no fue de golpe. A Alfredo lo conocí cuando yo tenía 15 años y él 18, pasamos juntos desde su militancia en la Franja Morada hasta sus cargos como legislador y sus intendencias. Sabemos cómo funciona esto. -En algún momento dijo que admiró el trabajo que hizo Mónica González Gaviola, esposa del ex gobernador Bordón.

-Ella me pareció muy sólida desde lo intelectual y me gustó lo que generó mientras su marido fue gobernador. A mí me parece que este rol da algunas posibilidades de apostar a cambios y he tratado de hacer aportes en ese sentido, de articular líneas de gobierno. Por ejemplo, trabajar en el Programa de Mujer Rural con un enfoque de género. En ese ámbito, la mujer esta vulnerada e invisibilizada, por eso lo que buscamos es visibilizar derechos y promover equidad. Como su trabajo es tanto y es tanta su contribución para la comunidad y para el sector productivo, quisimos darles herramientas, como son el financiamiento, la información, la salud y la capacitación. En estos tres años quisimos acercarnos a los lugares más alejados de la provincia para llegar a las mujeres rurales, respetando sus demandas y su situación.

<b>En el territorio.</b> Acercando servicios a familias de puesteros de Malargüe.
En el territorio. Acercando servicios a familias de puesteros de Malargüe.

-¿Eso es lo que fue a exponer al Congreso de la Nación?

-Allá mostramos la experiencia, los resultados y las acciones que hay que profundizar, y marcamos que si hay una definición de políticas de Estado, con un marco legal que acompañen estas tareas pendientes, se pueden facilitar a futuro.-¿Su trabajo en la cárcel de mujeres o su rol como madrina del banco de leche del Lagomaggiore, aportan una mirada de género?

-Lo que atraviesa estas acciones tiene que ver con cómo acompañar a las mujeres desde distintos lugares. Cuando visitamos, tiempo atrás, la cárcel de mujeres notamos que las condiciones edilicias y hasta de producción estaban muy por debajo de las que tenían las cárceles de hombres.

Por eso buscamos acercarles herramientas para que estudiaran y se capacitaran. Se construyeron aulas y la calidad de la oferta educativa mejoró. Conseguimos instalar un trole que las internas acondicionaron como una biblioteca y en conjunto creamos una marca "Libres nos queremos".

Después conseguimos máquinas de coser que envió la Nación y así ellas confeccionaron su ropa, con su marca y hasta realizaron un desfile. Algunos de los productos que hicieron se expusieron en un stand de familiares de presos y liberados en la Nave Cultural, en la primera feria de productores locales. Con esa proyección de poder producir y comercializar lo que se produce, la posibilidad de no reincidir y de reinsertarse se vuelven reales.

Lo de ser madrina del banco de leche me pareció importantísimo, porque ellos proporcionan leche materna a niños prematuros o con cardiopatías y está demostrado que eso salva vidas. Esos son los trabajos imprescindibles que se hace con los niños más vulnerables, y ha contribuido con la baja de la mortalidad infantil.Su mirada puesta en la gestión

Formada en comunicación y tal vez contagiada de un vicio del mismo Cornejo, Lucía Pannocchia piensa cómo explicar mejor cada concepto que expresa y cuida no dejar lugar a segundas interpretaciones. Mucho más si la consulta apunta a la gestión de su esposo o su futuro político.

-El entorno de Cornejo lo define como un político insondable, de esos que guardan en las profundidades de su ser lo que piensan hacer ¿Es así? ¿Usted sabe qué piensa hacer Cornejo con su futuro político? ¿Esto es todo?

-Puede que en lo público se vea así, en casa no lo es y él se apoya mucho en su familia. Sobre su futuro él mismo no lo ha definido públicamente aún, pero igualmente creo que en todos estos años ha crecido mucho y se ha perfeccionado. No creo que este (por su cargo como gobernador) sea su techo político.-¿Lo ve en un cargo nacional?

-Deberá definirlo él.-Casi al final de su gestión al frente de la gobernación, ¿cuál cree que es la marca de su mandato?

-Su obsesión por ordenar las cuentas públicas y devolverle a la provincia la institucionalidad que había perdido por malos gobiernos anteriores. Tal vez tuvo que tomar medidas poco simpáticas, pero necesarias.

El gobernador Cornejo en el evento de la AEM. Foto: Gentileza Gobierno de Mendoza.
El gobernador Cornejo en el evento de la AEM. Foto: Gentileza Gobierno de Mendoza.

-¿Como cuáles?

-Como hacer más eficaz el Estado. Hay que decir que hay 6.000 empleados públicos menos, pero también que se instaló el ingreso por concurso al Estado y eso lo hace más eficiente. -¿A la hora de tomar algunas de esas decisiones poco simpáticas la ha consultado a usted?

-Alfredo me consulta a mí como puede consultar a otras personas de su entorno respecto de tal o cual medida. De igual manera más allá de las respuestas que recibe, creo que lo que termina haciendo lo hace decidido y con el convencimiento de que es lo mejor que se puede hacer.

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