Mendoza Viernes, 21 de septiembre de 2018

Esperan la pericia psicológica de la joven que denunció el robo de su bebé

El caso que se conoció el miércoles no deja de tener curiosidades. La familia asegura tener estudios que certifican el embarazo pero no los incorporó al expediente.

El caso de Florencia Vergara tiene más dudas que certezas, más allá de que aún se encuentra en la etapa de recolección de pruebas. La mujer de 24 años denunció que sus jefes le habían sustraído su bebé recién nacido y la noticia tomó una gran repercusión a través de las redes sociales.

Poco se sabe por el momento y el fiscal de Delitos no Especializados Juan Ticheli está a la espera de las pericias psicológicas que se le están realizando a Vergara. Este jueves tuvo una consulta con un psicólogo y el miércoles con un psiquiatra.

Lo que se conoce por el momento es que el Cuerpo Médico Forense, en un estudio preliminar, determinó que no existen pruebas de que la mujer haya cursado un embarazo ni un parto en los últimos meses.

Sin embargo, familiares de Vergara han publicado fotos en las redes sociales donde se la ve con panza y celebrando su baby shower. También sus allegados aseguraron contar con los controles habituales pero Ticheli indicó que no se han adjuntado al expediente.

En tanto, con respecto a las personas señaladas por Vergara como los responsables de haberle sustraído su bebé, estos no han sido identificados. Incluso el domicilio que fue apuntado por la mujer como lugar donde trabajaba y vivían los presuntos captores no está ocupado por las personas que ella describió.

Resta obtener oficialmente si hay una historia clínica de embarazo en el hospital Carrillo pero la Policía no logró encontrar ningún tipo de registro.

También, la Justicia está a la espera de la declaración de un supuesto testigo que vio la camioneta en la que la mujer fue retirada de su domicilio.

El caso

El miércoles por la mañana, Florencia Vergara se presentó en la Oficina Fiscal N° 2 de la Comisaría Sexta, en el barrio Cano para denunciar que fue drogada, inducida a parir y que su hijo fue robado por la pareja para la cual trabajaba.

Según consta en el expediente, la joven se desempeñaba como acompañante terapéutica de un niño autista, hijo de un matrimonio compuesto por radiólogos que vivían en Godoy Cruz.

Florencia, según contó su madre, debía presentarse ese miércoles en el Carrillo para dar a luz y sus jefes la habían invitado a tomar un café la tarde anterior para agasajarla. Pero la joven por la tarde le informó por teléfono a su progenitora que pasaría la noche con ellos y al día siguiente la llevarían al hospital.

Sin embargo, cerca de las cuatro de la mañana Florencia la llamó para decirle que el parto se había adelantado. Siguiendo el relato de la madre, al llegar al hospital Lagomaggiore, la progenitora encontró a su hija sola sentada en la guardia y ella le manifestó que el parto ya había ocurrido pero que los médicos le habían indicado que el bebé había muerto.