¿Es digno aprender y enseñar en esas condiciones?

Por UNO

Por José Luis [email protected]

Cuando el padrón electoral me indicó en 2012 que debía votar en la escuela Antonino Giunta, jamás imaginé que dedicaría la media hora de espera antes de ingresar al cuarto oscuro a librar una batalla a manotazos limpios contra las nubes de moscas que surcaban los patios externo y techado, la galería y hasta la mesa de autoridades.

Imaginé lo tortuoso que debía de ser estar allí varias horas al día y todas las semanas para los maestros, celadores y alumnos de esa escuela y de la Inmigrantes Italianos lindera.

Al salir le pregunté a un vecino dónde estaba el origen del mosquerío y alzó un índice hacia la avícola.

Un año más tarde volví, otra vez para sufragar, y me fui con la misma indignación en nombre de los chicos y los docentes.

¿Se puede aprender algo en esas condiciones? ¿Se puede enseñar? ¿Se puede vivir así? Ojalá alguien recoja el guante.