Tres hombres conversan en una de las veredas de la calle Lisandro de la Torre, en pleno centro de Tunuyán. Por los ademanes y gestos aparentan estar preocupados. Pero a uno de ellos se le nota, también, que siente angustia. Se trata de Carlos Alberto Vega (65) que, en ese preciso momento, les contaba a sus vecinos que la granizada del domingo le rompió la membrana asfáltica en varios sectores del techo de su casa, que se llenó de agua y que, por partes, quedó casi a la intemperie.
"Ha sido infernal. El arreglo de esto es impagable. Qué hago si no tengo plata, ¿lo pago con la jubilación? Jamás vi una piedra así por acá", le comentó un rato después a Diario UNO este damnificado por la última de las tres tormentas de granizo que azotaron al Valle de Uco sólo en octubre. Como Carlos Vega, hubo otros cientos de vecinos perjudicados.
"Se rompió el machimbre del antebaño, arriba de la estufa. Estoy esperando que mi nieto me lleve a a pedir un préstamo. Es la única forma de arreglarlo porque no puedo dejarlo así, porque si llueve se me mete el agua y pierdo todo", relató Ester Adelida (72), mientras señalaba el esqueleto de un parral en el patio y el cadáver de una planta de ciruelas, como otras muestras del daño que sufrió en su vivienda.
Sobre la misma calle y a sus alrededores, la escena de la gente barriendo los colchones de hojas del piso se repitió durante toda la mañana de ayer y como evidencias del efecto de la piedra de entre 1 y 2 centímetros, que un día antes cayó ferozmente durante 20 minutos y que no tiene antecedentes en la zona.
"Uno veía el piso y parecía que hubiera nevado. Fue muy fuerte el temporal, que se desató muy rápido, por eso no nos dio tiempo a mover de lugar ni a tapar nada", contó Azucena Pereyra, detallando que en su chacra, a dos kilómetros del centro, perdieron todos los plantines en almácigos que trabajaban.
En esta oportunidad, entre los principales inconvenientes estuvo la inundación de viviendas debido a la acumulación de piedras y hojas en los desagües de las calles, además la rotura de techos y algunos daños en algunos vehículos. Tres familias debieron ser evacuadas el día de la tormenta, y ya pudieron regresar, según informaron desde Defensa Civil.
Según el relevamiento preliminar de la Dirección de Agricultura y Contingencias Climáticas (DACC), el daño a los cultivos fue menor que las granizadas del 15 y 23 pasados. La superficie afectada habría sido de 128 kilómetros, abarcando Villa Seca, Los Árboles, El Algarrobo, El Totoral, Las Pintadas, Furno, Ciudad de Tunuyán, norte de Colonia Las Rosas, norte de Capiz, en Tunuyán y Chilecito y la ciudad de .
Duros cruces entre funcionarios
Lo acontecido el domingo, además de este panorama de asombro y desazón entre los ciudadanos, puso en evidencia la situación de desprotección del Valle de Uco ante esta inclemencia climática por la falta de medidas vigentes para la lucha antigranizo. Esto ofuscó a los intendentes de Tunuyán y de San Carlos, que hicieron duros cuestionamientos hacia la DACC y que llevaron a que se desatara la polémica.
Es que, en la actualidad y por cuestiones de seguridad, los aviones con los que cuenta el Gobierno para mitigar este fenómeno no pueden actuar de la ruta 40 hacia el Oeste, lo que representa el 80% de la tierra valletana cultivada. Y no está funcionando el sistema de generadores de superficie que se usó durante los últimos años, ya que no cuentan desde mayo con la habilitación del Sedronar para la guarda y uso de acetona.
"Parece un chiste lo que ocurre con el Valle de Uco, que quedamos a merced de cualquier daño en el ajo, en el orégano, en la viña, con todo lo que cuesta preparar una hectárea de cualquier producto", dijo el sancarlino Jorge Difonso en comunicación con radio Nihuil, acoplándose a la queja de su par de Tunuyán.
Es que el justicialista Martín Aveiro fue quien cargó primero contra la DACC, apenas se calmó la granizada, publicando sus quejas en Twitter y reforzándolas ayer ante distintos medios, pidiendo hasta la renuncia del titular de esta dirección.
En su defensa, el funcionario Oscar Astorga aseguró no sentirse responsable de lo sucedido y recordó que está iniciado el trámite para la habilitación y para que funcionen los 14 generadores y que, además, licitarían la compra de un avión que podría sobrevolar en la región. Pero también cargó contra Aveiro, asegurando que el municipio tampoco les habilitó el uso del depósito hoy cuestionado por el Sedronar, luego de una inspección realizada en agosto y que esa clausura -como la llamaron- impide que el sistema funcione.
