Mendoza Lunes, 4 de junio de 2018

En Rodeo del Medio supo haber 3 cines: hoy solo quedan recuerdos

Inmigrantes hicieron posible aquel maravilloso fenómeno en tierras maipucinas. Un repaso por las historias que congregaron a varias generaciones hasta el ocaso de hoy.

Ya no queda ninguno. Al menos está la esperanza de que uno de ellos resucite. Pero lo concreto es que en Rodeo del Medio ahora no hay cines y alguna vez supo tener tres. El Cine Los Andes, el Cine Cuyo y el cine del Colegio Don Bosco.

La realidad es, a veces, como la ficción. Cuando cerró el cine del Colegio, allá por los `80 y porque el sacerdote que dirigía en ese momento la institución había vendido el proyector a un cine de Córdoba, la cabina de proyección estaba siendo limpiada y terminada de desmantelar. Ricardo Perrini, un vecino de Rodeo del Medio que por ese tiempo era un inquieto muchachito, se había colado en la sala y miraba atento lo que ocurría.

"Me subí a la cabina y lo vi. Era un cuadernito que estaba ahí, olvidado. Lo abrí y leí. Tenía la lista de las películas que se habían pasado y, en algunas de ellas, estaban las anotaciones de alguno de los curas que indicaban las partes que debían censurarse. Me acuerdo una, muy claramente, que entre paréntesis decía ´(beso)´". Ricardo, pidiendo permiso al obrero que desarmaba, se llevó el cuadernito. A nadie le interesaba. Todavía lo conserva entre papeles y anotaciones, en algún lugar de su casa.

Ese cine del Colegio tiene alguna posibilidad de recuperarse. Hay un intento de acuerdo entre los salesianos, la comuna y un aporte privado para volver a ponerlo en funcionamiento, para el uso del colegio y de la comunidad.

El mismo Ricardo Perrini, porque su vida había estado ligada al cine (ver aparte), recopiló en 1996 parte de la historia de los tres cines que supo haber en Rodeo del Medio.

Cine y teatro Don Bosco

Cuenta Ricardo que "dentro de los recursos didácticos y pedagógicos comprendidos en el "Sistema Preventivo de Don Bosco" había y siguen habiendo muchas alternativas para acercar al pueblo a la Iglesia y prin­cipalmente a los jóvenes. Este es el caso del cine y del teatro en el Colegio Don Bosco. Celosa y cuidadosamente eran seleccionadas las propuestas por los sacerdotes, ´no debían afectar la moral ni ir en contra de sus prédicas y objetivos institucionales´".

El 24 de mayo de 1907 y en los festejos patronales a María Auxiliadora, el director del Colegio, el sacerdote Aquiles Pedrolini, invitaba a la comunidad a participar de las actividades y anunciaba que "por la noche, se ilumi­nará le frente de la iglesia y tendrá lugar, en los patios de la Escuela la primera sesión de Cinematógrafo".

Durante esos años el colegio no tenía un lugar determinado para realizar las proyecciones, por lo que se optaba para adecuar a tal fin un salón o si el tiempo era bueno en el patio principal y la mayor parte de las proyeccio­nes eran casi exclusividad para los ex alumnos e internados de la institución.

Aprovechando datos de la institución, Perrini cita registros: "...Qué decir de su vigilancia (la del cura Pedrolini) del cinematógrafo. Mientras pudo, hizo a menos de él en la Escuela. Cuando comprendió que ya no le era posible privar a los niños y al público de semejante diversión, se propuso como norma rigurosa e inflexible examinar muy prolijamente las pelícu­las antes de exhibirlas, desconfiando de toda apreciación de las casas comerciales y aun de los sacerdotes a quienes encargaba la elección de las cintas en Buenos Aires, porque decía:...lo que puede pasar en una ciudad no siempre se puede pasar en otra de ambiente moral distinto".

A mediados de 1940 en uno de los patios centrales la comuni­dad salesiana decidió construir un salón que cumpliría las fun­ciones de: Salón de actos, teatro y proyección cinematográfica.

La capacidad de la sala era para quinientas personas sentadas. La cabina de proyección era de hormigón armado y ladrillos adaptado para tres asistentes y dos máquinas reproductoras. La pantalla hasta 1965 era cóncava para cinemascope, luego se adaptó para proyecciones panorámicas. Funcionó como sala de cine abierta a toda la comuni­dad hasta 1979.

Algunos de los principales operadores fueron el padre Alejandro Bonichelli (manejo el reproductor de encendido a carbo­nes), don Guillermo Nuñez (1954 a 1978) y luego alternaron el manejo Fidel Tizza y Hugo Ruffinato, entre otros.

"El cura se sentaba debajo de la cabina de proyección y cuando no le gustaba o consideraba una escena no era apropiada, tocaba el timbre que estaba a su lado y nosotros procedíamos al corte. A veces estábamos hasta altas horas de la noche porque revisaban una y otra vez las películas" contaba uno de los operadores.

"El 3 de septiembre de 1986 las dos reproductoras fueron vendidas para los cines Rex de la ciudad de Córdoba. La historia del cine Don Bosco se fue con ellas", dice Perrini.

Pero esa sala fue usada también como teatro y el Colegio formó su propio elenco con los alumnos y ex alumnos.

"En 1927 se consolidó el "Cuadro Filo dramático del Centro de ex alumnos del Colegio Don Bosco" que estuvo bajo la dirección artística del docente Albino Dalvit y de la dirección técnica del padre Luis Blanco y los señores Rezzonico, Guglieri, Fontana, Salmaso, Clavo y Fernández". Y así fue.

El Cine Victoria que después se llamó Cuyo

Olver Cue, cuyas hijas Liliana y Mónica aportaron muchos recuerdos para esta nota, fue el dueño de esta sala.

Ricardo Perrini indicó que la historia se remonta a 1909, frente a la plaza de Rodeo del Medio. Allí "se levantó una sala de múltiples usos: para bailes, casamientos, encuentros sociales pero princi­palmente para cine y teatro".

El precursor "fue Don Villegas, que la llamó "Cine Victoria" proyectando en su mayoría películas mudas acom­pañadas musicalmente por una pianola. Trabajaron como operadores de las reproductoras don Bladimiro y Armando Trubiani. Luego pasó a manos de Don Antonio Trubiani y por último a Don Olver Cue, en 1942, quien le cambió el nombre por "Cine Cuyo" y lo mantuvo hasta su cierre en 1962. En esa oportunidad se desempeñaron como operadores José Calire y luego Ricardo y Olver Cue".

Don Olver Cue, que tiene una riquísima historia, ya ha fallecido, pero Perrini pudo conservar algunos testimonios suyos.

La Compañía de Teatro Española inauguró Cine Los Andes en 1940

El "Cine Los Andes" estaba ubicado sobre el Carril Nacional frente a lo que es hoy la Escuela John F. Kennedy. Comprendía una superficie de 400 m2 cubiertos, de paredes de adobe y columnas de hormigón. El techo era de tijerales y cabreadas de álamo recu­bierto de caña y barro con un cielo raso de lienzo pintado sus­pendido para mejorar la acústica.

Su dueño fue Marzio "Mondino" Perrini, un inmigrante italiano que se radicó en Rodeo del Medio allá por 1920 y abuelo de Ricardo. Había adquirido un lote de más de 1000 m2 comprado directamente al General Rufino Ortega Molina.

"Lo primero que se inauguró fue la "pista de baile" el 24 de mayo de 1940 con un gran baile familiar y que fue un éxito. Esta pista y su escenario recibió a cuantiosas y destacadas orquestas típicas y a sus famosos cantantes".

El 4 de agosto de 1940 recién se inauguró el "Cine Los Andes" en la que actuó la "Compañía de Teatro Española" llevando a escena la obra "Tapices españoles".

Se recuerda que por allí pasaron, entre muchas, la Compañía de Teatro de Juan Manuel Menéndez con las obras "Juan Moreira" y "Genoveva de Bravante". También la Compañía de Teatro de Luis Francese con la obra "Hormiga Negra".

Antonio Putalivo fue el operador de la sala durante 22 años, desde la inauguración del cine hasta su cierre. Él proyectó: "Los diez mandamientos", "Lo que el viento se llevó", "La Guerra Gau­cha", "Su mejor alumno (la vida de Sarmiento)", "Por cuatro días locos", "Regreso a Batán", "Guadacanal", "La Batalla de Pearl Harbor", entre muchas otras. Y los fines de semana, series en capítulos como "La calavera del Terror" y "La araña negra".

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