Mendoza Domingo, 27 de mayo de 2018

En las panaderías se sufren los aumentos y bajan las ventas

Sobre todo se ven afectados los que tienen emprendimientos familiares. La suba del precio de la harina los perjudica seriamente

De enero a ahora la harina ha aumentado el 300% y se avecina un nuevo incremento. Esto, sumado a los fuertes incrementos en los servicios básicos, la suba de alquileres e impuestos, tiene en jaque a las panaderías, que apenas han trasladado esos costos al pan de 20% a 30%. Para colmo, la venta ha caído estrepitosamente. Las panaderías grandes dicen que van a pérdida y las familiares, que apenas les alcanza, a duras penas para subsistir.

Para entender, para sentirlo, hay que meterse entre harinas y hablar con los que amasan, los que atienden a la vecina del barrio que viene a comprar "cuatro bollitos y dos raspaditas".Panadería familiarSacha Heredia tiene 23 años y estudia Ciencias Políticas. En la mañana de sábado atiende la panadería Don Cappelli, en el barrio San Pedro, de San Martín, para ayudar a su tío Diego Cappelli, que ha estado amasando y horneando hasta la medianoche. "No. Yo no estoy cobrando nada. Antes me hacía unos pesos durante los fines de semana, pero ahora la panadería no da y sólo vengo para ayudarlo un poco, para que pueda descansar y estar un rato con su familia", dijo.

Es una panadería familiar, sin empleados, que tiene unos 10 años de existencia. Sacha conoce el oficio y los números. Confirma que "desde principio de año para acá la harina aumentó entre el 250% y el 300%" y que "hasta hace un tiempo se pagaba unos $2.000 por mes de luz y ahora $8.000".

Pero el pan, ese que amasó Diego durante la noche, apenas ha subido el 20%. "Esto se sostiene porque no se paga alquiler y lo atiende la familia. Si no sería imposible", dijo el joven.

Y analizó también la caída de las ventas: "Antes, los domingos, el día de mejor venta, horneábamos cuatro carros y faltaba. La gente hacía cola a la mañana para comprar. Ahora horneamos un carro y medio y la gente recién empieza a llegar al mediodía". Antes una recaudación de domingo era de unos $3.000. Ahora no llega ni a la mitad.

"Antes las facturas se horneaban por separado. Ahora tratamos de hacer una sola horneada, para achicar costos", dijo Sacha, que agrega que "la ganancia en el pan y las tortitas es más o menos del 20%. La diferencia que hace la panadería está en las cosas dulces, pero ahora la gente casi no lleva nada".

Antes el cliente hacía la compra pidiendo por peso. Ahora compra diciendo: "Deme $10 de pan". Lo piden por dinero.

"A principio de año el kilo de pan andaba por los $25. Ahora lo tenemos a $40", subrayó el joven.Se consume muchísimo menos y los costos son muchísimo más altos.

Para colmo hay competencia desleal de panaderías que trabajan sólo de noche a puertas cerradas y que sólo se dedican a hornear y a revender a quioscos y pequeños almacenes.

"No pagan impuestos y mucho del personal que tienen son menores, de 16 años, que trabajan totalmente en negro y reparten el pan en cualquier auto. Entonces los quioscos venden ese pan a $20 el kilo y la gente que compra en el quiosco no pide calidad, busca el precio. En cambio las panaderías que atendemos al público debemos tener todos los impuestos al día, estar en regla con las normas municipales... y es imposible vender a ese precio".

Sacha contó que antes podían hacer un stock de bolsas de harina para afrontar las alzas sorpresivas. "Ahora la recaudación es tan poca, que se debe comprar de a una o dos bolsas por vez".

La panadería familiar Don Cappelli tiene 10 años. En los primeros años su dueño pudo comprar un horno mejor, un auto y cerraba un par de semanas y se iba de vacaciones. Ahora trabaja los 7 días a la semana, no ha cerrado ni se ha ido a ninguna parte este verano y la ganancia sólo le alcanza para alimentar a su familia y sostener el negocio. Antes Sacha se ganaba unos pesos los fines de semana, que usaba para seguir estudiando. Ahora trabaja los fines de semana sin cobrar, sólo para ayudar a su tío.Panadería históricaMabel Maiz es la responsable de Panificadora La Estrella, una panadería histórica y casi centenaria, ubicada en Mitre y Felipe Calle, en Junín. La fundó su padre, Salvador Maiz.

Dijo que "la bolsa de harina hoy va de $680 a $720. Desde enero ha aumentado $300 y el pan lo hemos aumentado sólo el 20%".

Contó que ha pagado una factura bimestral de luz de $34.000 y una mensual de gas de $12.000.

"Además nos han aumentado los aportes, los impuestos, hemos tenido que aumentar los sueldos... No nos dan los costos".

Mabel afirmó que "en mi caso tengo otros rubros y ese dinero lo ponemos en la panadería, para sostenerla. Pero quien vive sólo de la panadería y debe pagar alquiler no puede sostenerse".

Afirmó que el panorama "es muy incierto. Nosotros trabajamos directamente con los molinos y estos tienen la venta suspendida. Nos dicen que es por la sequía, por las inundaciones y que lo que tienen lo están exportando y no tienen bolsas para el interior del país".

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