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Primeros acordes. La institución dedicada a este estilo musical inició su ciclo lectivo. Niños y adultos se reúnen para tocar

El rock ya se aprende en la escuela de Guaymallén

Laura Zuliánzulian.laura@diariouno.net.ar

Desde afuera parece una casa de barrio común y corriente. Pero adentro, en las habitaciones, no hay camas ni ropa ni electrodomésticos. En lugar de todo eso hay baterías, bajos, guitarras, pianos, saxofones y más. Ahí dentro la receta que se prepara y se hornea durante todo el año es la de la música. La escuela de rock de Guaymallén inició su ciclo lectivo y la magia ya empezó a sonar.

Si hay algo que sobra en esa casa de la calle Villanueva, en San José, ahí a unos cuantos pasos de la terminal de ómnibus de Mendoza, es sencillamente la buena onda. La música los contagia a todos los que pasan por allí, desde los administrativos hasta los directores y los alumnos, de predisposición y buen humor. Es el efecto del rock.

En la escuela que dio sus primeros pasos el año pasado se enseña bajo, guitarra, saxo, percusión, canto, batería, producción e historia del arte. Muchos de los alumnos que hoy concurren ya estuvieron el año pasado o estudiaban en forma particular con los profesores.

El abanico de edades es grande, el piso arranca en los 8 años y no hay límite de edad. Los que hacen más ruido son, sin duda, los que enseñan y aprenden batería. “Somos los más quilomberos”, dice Manuel Cuello (30), uno de los encargados de dictar las clases de este instrumento junto con David Paz (50), más conocido como el Zurdo.

Curiosamente, en ambas aulas hay dos niños. Manuel, para la clase en la que en ese momento le enseña a Marcos Ibáñez, un nene de 10 años que dice ser fanático de Led Zeppelin y Deep Purple, y cuenta que ese es un instrumento que sirve, además, para descargarse. “No sólo rockeamos, sino que también empezamos a ver lectura, los chicos leen muy bien. Vemos desde lo más simple a lo más complejo, y vamos a pasar por varios géneros y estilos”, comenta.

Abajo, en otra de las salas dedicadas a la batería, está el Zurdo con dos de sus alumnos: Ariel Cortes (29) y su ahijado, Franco Guerra (9). “Yo toco la batería desde los quince años y cuando me enteré de la escuela lo iba a anotar al nene, y como admiro al Zurdo pregunté si podía tomar clases con él, y me anoté”, dice el músico, que fue quien le inculcó el amor por la batería a Franco, que ya tiene una propia en su casa.

La timidez que tiene el pequeño resulta todo un engaño cuando se pone frente al instrumento que habla por él. Apenas se sienta se transforma en un verdadero minibatero.

“El año pasado tenía una mujer de 46 años que era peluquera y que nunca había tocado un instrumento”, cuenta el profesor, e ilustra el abanico de alumnos que aglutinan.

Desde octubre

Nuevas inscripciones para el 2015. Quienes no alcanzaron a ingresar este año en la Escuela de Rock tienen la oportunidad de hacerlo para el 2015. El nivelatorio y las inscripciones comienzan en octubre.

Una de las materias que se estudia en la Escuela es la de Historia del Rock, en la que se enseñará de música mendocina.

Además, se buscará que algunos artistas nacionales también visiten el lugar y puedan dictar clínicas para los estudiantes.

El equipo al frente de la institución

“Ustedes vayan, recorran y hablen con quien quieran”, dice Laura Fuertes (43), directora Pedagógica de la Escuela de Rock. Ella, junto con Mario Mátar, en la Dirección Artística, y Claudio Martínez, director de Cultura de Guaymallén, son las manos que se ponen a la obra todos los días para que funcione la escuela.

Fuertes cuenta que se inscribieron 2.000 alumnos, pero sólo pudieron matricularse 588 tras pasar una nivelación en la que quedaron en el camino niños que, por ejemplo, aún no están en condiciones de cantar. Incluso, esos casi 600 tienen que rendir un examen dentro de un par de semanas que arrojará como resultado la matrícula definitiva de la escuela.

“La idea no es formar bandas sino ensambles. Vamos a ensamblar alumnos en forma parcial, de a dos o de a tres, hasta llegar a formar el quinteto o el sexteto. Los ensambles van a ser para los que estén tocando bien y va a ser un incentivo para los nuevos. Con ellos vamos a coronar el año en una muestra en un teatro con buen sonido, en la que van a tocar los alumnos y los profesores también”, comenta Mátar. 

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