Alejandro [email protected]
Para sorpresa de muchos, pero no de su entorno ni de la Justicia, Daniel el Rengo Aguilera, jefe de la barra brava de Godoy Cruz, apareció en las tribunas del estadio Mané Garrincha de la ciudad de Brasilia, alentando a la Selección nacional y disfrutando del partido Argentina- Bélgica, que le valió el pase a semifinales a la albiceleste.
Una vez más, como sucedió con el intendente de Junín, Oscar Abed, y el gobernador Francisco Pérez, la humanidad del Rengo fue detectada por una cámara que certificó su presencia en la cancha. Lo llamativo fue que contra Daniel Aguilera pesa una condena de 2 años de cárcel en suspenso (la cumple con régimen de libertad) dictada el 29 de abril del año pasado, por el delito de abuso de arma, en un enfrentamiento a tiros con dos individuos, ocurrido el 15 de noviembre de 2010, en Carrodilla, Luján. Sin embargo, la pena no fue un obstáculo para que él pudiera presenciar el Mundial porque no estaba impedido de salir al exterior. Venier: “Puede salir” Así lo confirmó su abogado, el penalista Omar Venier, quien afirmó: “Aguilera no tiene prohibida la salida del país, por lo que no tenía que pedir ningún permiso a la Justicia para viajar a Brasil”. No obstante, el letrado precisó: “Sí tenía la obligación de informar al tribunal a cargo del viaje que haría y así se hizo”. Venier indicó: “Aguilera notificó formalmente a la Cuarta Cámara del Crimen (el tribunal que lo condenó y administra su sentencia) que viajaría a Brasil a presenciar partidos del Mundial y que volvería mañana 8 de julio (por hoy)”. No obstante, ante la clasificación de Argentina a las semifinales, si el líder de la barra tombina decidiera quedarse a ver el partido contra Holanda, podría hacerlo sin inconvenientes. “No tendría ningún problema, él me avisa y nosotros notificamos al tribunal que se extendió el tiempo de estadía en el exterior”. La lista de los barras Una de las consultas obligadas fue si Daniel Aguilera está o no en el listado de barras que Argentina informó a Brasil, a los que se les aplicó el derecho de admisión durante el Mundial para impedirles el ingreso a los estadios. Omar Venier respondió: “Evidentemente no estaba en esos listados porque salió por Ezeiza, donde ya tenían esa información para impedir la partida y además aterrizó en Brasil sin problemas”. Agregó: “Compró los tickets e ingresó normalmente”. Además el abogado aclaró que “fue quitado de los listados nacionales” y detalló: “Antes de que cayera detenido (hace ya tres años) apareció en una lista de barras del fútbol argentino, pero a través de un recurso de amparo presentado en Buenos Aires por una abogada, la Justicia ordenó que fuera eliminado de la lista, ya que no registraba antecedentes de mal comportamiento en un evento futbolístico”. En Sudáfrica no pudo entrar La suerte le fue esquiva a Daniel Aguilera en el Mundial de Fútbol del 2010 que se celebró en Sudáfrica. En aquella oportunidad, el Rengo viajó hasta ese país y aterrizó en Johannesburgo, pero ni siquiera alcanzó a entrar, ya que las autoridades sudafricanas le negaron el ingreso en el mismísimo aeropuerto, donde debió pasar la noche antes de ser obligado a tomar un vuelvo de regreso a Buenos Aires. La novedad fue informada oficialmente por la Embajada argentina en Sudáfrica y Aguilera se convirtió aquel 8 de junio en el décimo barra argentino al que se le impedía entrar o que era deportado del país. Sorpresa El líder de la barra del Tomba, Daniel Aguilera, apareció en el partido Argentina-Bélgica, en el Mundial de Brasil, a pesar de tener una pena de dos años de cárcel en suspenso. Avisó El Rengo, como lo llaman en la barra y sus conocidos, había informado a la Cuarta Cámara del Crimen que viajaría a ver los partidos del Mundial en el vecino país. Sin impedimentos Su situación procesal, con una pena de cárcel en suspenso, no incluía prohibición alguna para salir del país, por lo que no tuvo que solicitar autorización para hacerlo. Tampoco figuró en ningún listado de barras bravas. 20 meses estuvo preso en la cárcel Daniel Aguilera antes de que fuera juzgado y condenado a 2 años de prisión con cumplimiento en libertad. Ese tiempo previo tras las rejas no se le consideró válido para dar la condena por cumplida.



