La obra de Daniel Jiménez muestra al artista peronista en pleno rodaje de la película Gatica, el mono, estrenada en 1993. Un repaso por sus raíces mendocinas.

El primer monumento a Favio ya se erige en su pueblo natal, Las Catitas

Por UNO

Desde ayer, todos los que lleguen al pueblo de Las Catitas serán bienvenidos por su vecino más famoso. Un monumento a Leonardo Favio, con su mano derecha empuñando un megáfono y con la otra señalando una escena, como si el visitante debiera sonreír, adorna el ingreso al lugar donde nació uno de los más importantes cineastas del país.

La obra fue encargada por el gobierno de Santa Rosa y la realizó el artista plástico de San Martín Daniel Jiménez.

La escultura de Favio mide 1,72 metros y pesa 800 kilos. Es de hormigón macizo y está patinada en color bronce.

“Lo primero que hubo que definir con la escultura de Leonardo Favio fue cómo representarlo: en una actitud cotidiana, como cantante o como director de cine. Finalmente, elegimos esta última opción”, contó el artista a Diario UNO, cuando estaba en plena realización de la obra.

La estatua tiene el clásico pañuelo de Favio en la cabeza, una mano sosteniendo un megáfono y la otra extendida, dando indicaciones, recreando la imagen del artista captada por un fotógrafo en medio de la filmación de Gatica, el mono.

Jiménez reconoció que es complejo “hacer una escultura realista basándose en una foto. Es difícil darle tridimensión” y contó que el desafío más grande de la obra fue hacer el rostro.

Favio y Las Catitas

Fuad Jorge Jury –así se llamaba realmente Leonardo Favio– nació en Las Catitas la tarde del 7 de julio de 1938.

El monumento fue descubierto justo cuando se recuerda su nacimiento.

Su madre, Manuela Olivera, que en ese tiempo era una jovencita de 20 años, dio a luz en su casa de adobe, que estaba sobre la calle Juan B. Justo y que ya no existe. Su padre fue Jorge Jury, un comerciante árabe que tenía apenas 26 años.

Pero ese bebé estuvo muy poco tiempo en Las Catitas.

Sus padres se mudaron a Luján y allí transcurrió su infancia, de carencias y necesidades, que marcó a Favio para siempre y la que, cada tanto, recordaba en algún reportaje.

El artista regresó a Las Catitas ya de grande y siendo famoso.

En los ’80 compró una finca de 120 hectáreas y vivió allí, con algunos intervalos y viajes, durante 6 años.

Inmortalizado

Siempre presente. El creador de Nazareno Cruz y el lobo y Crónica de un niño solo falleció el 5 de noviembre de 2012, a los 74 años. Es el primer monumento que lo homenajea, justo donde se lo recuerda como “un hombre generoso, amable y solidario”.

800 kilogramos pesa la obra patinada en bronce del artista plástico Daniel Jiménez, oriundo de San Martín.