Por Javier Cusimanocusimano.javier@diariouno.net.ar
El traslado fue para rescatarlos de personas y animales dañinos. Vivían allí hace ocho años.
El Parque Central sin patos: los llevan a Tunuyán

Los patos y los gansos del Parque Central de Ciudad, finalmente, fueron trasladados a una finca de Tunuyán para evitar que algunas personas y perros siguieran lastimándolos. La idea de llevarlos a un hábitat más agradable nació de Gonzalo López (21), que sintió la obligación de hacer algo por estas aves tras encontrarlas en varias ocasiones muy malheridas o muertas.
Este martes retiraron del espacio verde 40 ejemplares en un operativo realizado por un grupo de voluntarios autoconvocados por las redes sociales y con la ayuda del Municipio de Capital. Este último dispuso camiones y personal para capturarlos y desplazarlos hasta la granja de la familia Moscuen. En octubre, otros 60 patos ya habían sido salvados siguiendo el mismo procedimiento.
La medida que puso punto final al maltrato de las aves comenzó en 2013 y a través de una campaña iniciada por Gonzalo en Facebook.
Este estudiante de la carrera de Veterinaria, ex paseador de perros y con afianzada vocación por el cuidado y la vida digna de los animales, descubrió que la buena iniciativa de la Comuna de tener patos en el estanque se distorsionó con el tiempo.
En 2006, junto con la finalización de las obras del imponente espacio público, diseñado para la recreación y el descanso, se creyó que los patos serían un gran atractivo para los vecinos y visitantes, y por ese motivo las autoridades decidieron integrarlos al lago. Niños, abuelos y familias se divirtieron alimentando y observando a las simpáticas aves que ocupaban la zona como su hogar.
Sin embargo, el equilibrio del pequeño ecosistema empezó a quebrarse cuando perros callejeros colonizaron los alrededores del estanque atraídos por el deseo de saborear a la comunidad de emplumados blancos. Al peligro de ser cazados por mandíbulas caninas se les sumó otro peor: gente que los capturaba para descuartizarlos.
Esto expuso Gonzalo López a la comunidad virtual y más tarde, al intendente Víctor Fayad y al director de Paseos, Federico Perinetti.
Federico Correa, veterinario del Acuario Municipal y miembro de la fundación Cullunche, participó en el operativo junto con los voluntarios Alejandro Contreras, Mariana Maringer, Gisela Prado y Luz Guerra. Los jóvenes se unieron y se conocieron por intermedio de la campaña “Cuidemos a los patos del Parque Central de Mendoza” que reunió casi 500 seguidores en pocos meses.
Hoy, los patos comparten su sitio en la residencia de la familia Moscuen que aceptó hacerse cargo de ellos en su granja. La población de estas aves se cree que creció exponencialmente por la conducta de muchas personas que las compraban como mascotas en pet shop y luego a falta de espacio, cuando crecían, los abandonaban en el lago ya que no sabían que hacer con ellos.
Terminado el plan de salvataje a las felicitaciones de varios ambientalistas y vecinos por el éxito de la campaña se les acoplaron duras críticas de todos aquellos que encariñados con los patos dieron a conocer su descontento.
Una experiencia movilizadora
“Iba seguido al Parque Central para pasear a los perros o a tomar mate con algún amigo y en una de las ocasiones me encontré con un ganso malherido y agonizante. Tenía una pata quebrada y afrontaba sus últimos momentos. Preocupado por su estado, lo llevé hasta la fundación Cullunche para que lo asistieran y se sanó. Cuando se recuperó lo llevé a una granja educativa”, cuenta Gonzalo López.
El mentor de la campaña de protección de los patos del Parque volvió a vivir la misma situación semanas después, pero con menor suerte, ya que otra ave no logró sobrevivir. Apenado por la vida de estos animales, reclutó voluntarios para lograr una solución mediante Facebook y en menos de un mes, se armó el debate por las redes sociales. Fotos y experiencias compartidas desencadenaron su posterior traslado.
“Tenía bronca e impotencia por lo que ocurría. Necesitaba una mano de gente que pensara igual que yo. Así fue que logré una entrevista con el encargado del vivero de Paseos Públicos, que escuchó mi pedido como representante de un grupo de personas que apoyaban la idea de trasladarlos”, recuerda.