Mendoza Miércoles, 15 de agosto de 2018

El merendero Juan XXIII está en pésimo estado

No tiene agua ni luz ni techos en condiciones. Da de comer a 100 niños que se llevan la comida a su casa.

Al merendero Juan XXIII del Bajo Luján todos los días van unos 100 niños a buscar un plato de comida que se llevan a su casa en un táper o en una olla.

Lo ideal sería que se quedaran a almorzar allí, pero la precariedad del lugar, a orillas del río Mendoza, no lo permite. No hay baños en condiciones, no hay agua, no hay luz, el techo son cañas sueltas y adentro hace frío, como afuera. Una pequeña lamparita apenas ilumina un salón donde deberían comer los niños. Pero no hay bancos, ni mesones, ni comodidades como para que el chico pueda estar en un lugar digno.

La Municipalidad de Luján aporta la mercadería (verdura, carne, gelatina, leche). Vanina Achuma y Rosa Carmona lideran el grupo de mujeres que cocinan la comida para los asistentes.

Lo que ellas quieren es que se queden en el comedor, para asegurarse de que coman bien.

Lo bueno es que un grupo de proveedores y amigos de Daniel Battistoni, que tiene una empresa constructora, pusieron manos a la obra y desde la semana pasada comenzaron a poner en pie el merendero. "El lugar estaba por colapsar, es de adobe y la humedad lo ha deteriorado, incluso el techo estaba por caerse. Faltan servicios esenciales, el sistema sanitario es muy precario. Por eso nos juntamos un grupo de 10 proveedores amigos y con donaciones empezamos a reparar", comentó el hombre, que se enteró de la situación porque algunos de sus empleados viven en la zona lujanina donde está el antiguo puente de hierro, sobre la ruta 15. "Me pidieron dos bolsas de cemento, se las traje y vi la situación en que estaba el merendero. Por eso se me ocurrió ayudarlos", dijo.

Un poco inquietante

Battistoni, sorprendido, contó que recibió llamados del Municipio de Luján, "sugiriéndonos que invirtiéramos en las obras que ellos tienen previstas, como un parque urbano y un jardín de infantes".

Contó que también les dijeron que el comedor que están reparando "será demolido, va a desaparecer el año que viene, porque van a trasladar a las familias a otros barrios que están haciendo, pero recién el año que viene. El tema es que un año es mucho y hay que ayudar ahora a estos chicos. Por eso nos pusimos a reparar el edificio e incluso lo vamos a pintar", señaló.

Aclaró que la ayuda surgió de manera espontánea y que detrás no hay ningún "tinte político ni nada por el estilo. Nuestra respuesta fue contundente: todos los aportes de nuestros proveedores y amigos van a ser para beneficiar al comedor Juan XXIII", señaló.

La voz oficial

Consultado por Diario UNO, el director del proyecto Ribera Luján, Rolando Giolo, negó que se le hayan realizado sugerencias al grupo de privados comandados por Battistoni. "Nosotros no hemos hecho ningún cuestionamiento, solamente la coordinadora de Trabajo Social le dijo que la comunidad del Bajo va a ser trasladada a distintos barrios que se están construyendo, porque probablemente no lo sabía y fue simplemente para que lo tuvieran en cuenta a la hora de invertir, pero nada más".

Explicó que ya están en marcha 10 de los 12 barrios que albergarán a las 750 familias de la zona del Bajo Luján y sus alrededores, y que esperan que para julio del año que viene puedan trasladar a esa comunidad a las flamantes casas que tendrán hasta tres dormitorios.

Dijo que en el lugar donde actualmente viven las familias se hará parte del Parque Urbano Ribera Luján.

"Hicimos un censo antes de comenzar a hacer los barrios y le preguntamos a la gente dónde quería vivir y cómo, y la mayoría estará a un poco más de un kilómetro de la zona donde está ahora", dijo. La inversión del Municipio es de $1.100.000