Federico Tudela (35) es el creador de una herramienta de software que optimiza los procesos operativos en el rubro gastronómico y permite la interacción del negocio con el público, por ejemplo, realizando pedidos o reservas desde el celular.

El joven ingeniero y ex empresario de la gastronomía que tentó al poderoso Microsoft

Por UNO

Por Luciana Morá[email protected]

Como ingeniero en electrónica y telecomunicaciones tal vez nunca se imaginó cocinando a orillas del río Mendoza o sirviendo café en una confitería. Sin embargo, eso sucedió, y las consecuencias fueron un premio internacional y una oportunidad de negocios con Microsoft.

Federico Tudela (35) es el creador de una herramienta de software que optimiza los procesos operativos en el rubro gastronómico y permite la interacción del negocio con el público, por ejemplo, realizando pedidos o reservas desde el celular.

La idea surgió a finales del 2011, después de una interesante experiencia culinaria que lo puso en situaciones impensadas, como el rally Dakar.

–¿Cómo resultaron premiados en Chile?–La UNCuyo, a través de su área de vinculación con empresas emergentes, nos informó de que había un concurso en Chile. Era una convocatoria de la Universidad Técnica Federico Santa María para un concurso que apoya el emprendedorismo en ese país. Booster up es un programa que colabora con emprendimientos innovadores de base tecnológica y les da una posibilidad para crecer. El concurso se trató de un reality de tres días. Te alojaban en un hotel, en nuestro caso fue en Concón. Participaban 50 proyectos de 2 personas cada uno e invitaban a empresas –en este caso 7–, y entre éstas estaba Microsoft, que es el desafío para el que nosotros aplicamos. En esos tres días conocés a tus mentores internacionales, presentás tu proyecto para entrenarte, el día dos tenés el primer acercamiento a tu empresa, al tercer día tenés otra presentación muy corta y es la ronda de finalistas. Hay un tercer encuentro donde las empresas eligen con qué proyecto se quedarán. Como máximo podían elegir a dos pero Microsoft eligió sólo a E-restó. Éramos los únicos argentinos.

–¿Cuándo creaste tu proyecto ganador?–E-restó existe desde 2012 pero la idea surgió a fines de 2011. Actualmente tenemos 120 clientes activos en cuatro países (México, Uruguay, Chile y Argentina). Sistemas de gestión para gastronomía hay miles, pero nuestro sistema es "cloud", es decir, funciona en la "nube" de internet, entonces no requiere instalar nada, lo usás directamente con un navegador como si fuera una cuenta de mail. En general, los software que hay cobran una licencia pero nosotros implementamos el modelo software as a service, entonces cobramos una cuota mensual por el uso del sistema. La gente que quiere usarlo entra a nuestra página, crea una cuenta como si fuera una de mail, lo usa y paga solamente por el tiempo en que lo utilizó.

–¿Cómo surgió la idea?–Mi esposa, Romina Martínez, es cocinera. En 2004 creamos Mendoza Tierradentro (continuó hasta 2010), una empresa de servicios de gastronomía outdoors (puertas afuera). Eso nos llevó a trabajar luego en el salón La Encantada (Maipú) desde 2006 hasta 2009, y fuimos los primeros concesionarios del restorán de Los Toneles (Guaymallén) durante 2010. Luego surgió la idea de gestionar un negocio gastronómico usando tecnología y nos preguntamos por qué no puede haber un sistema que el dueño o administrador pueda usar desde su casa, ya que es un rubro bastante esclavizante. Noté esa necesidad porque comencé a tener problemas con el manejo de stock, de proveedores, las ventas en la noche. Había que estar todo el tiempo, y me pareció que debía encontrar una solución.

–¿Cómo surgió la idea del negocio outdoors?–Estaba trabajando como ingeniero desarrollando software para equipos de comunicaciones en empresas de control satelital pero no me gustaron las condiciones laborales en las que trabaja un equipo de desarrollo: diez horas sentado frente a la computadora… ahora estoy igual (risas) pero necesitaba otro ambiente laboral. Siempre tuve mucho gusto para las actividades al aire libre y ya veníamos pensando en algo con Romina. Primero armamos un circuito de mountain bike en Cacheuta con unos amigos. Yo los llevaba a andar en bici y como Romi cocinaba, volvíamos y ella tenía todo listo. A partir de esa experiencia nos empezó a gustar hacer este tipo de actividades y pensamos en ver el lado comercial de esto porque estábamos en el momento del boom del turismo vitivinícola y extranjero –en el 2004– y dijimos: "Probemos, hagamos una página buena, busquemos fotos y ofrezcamos el servicio de catering outdoors a ver qué pasa".

–Contame alguna de las experiencias más significativas de Mendozatierradentro...–Empezamos a hacer minieventos, gratis al principio... Yo me ocupo de los fuegos (risas). Empezaron a salir cumpleaños, reuniones con amigos... Hasta que a fines de 2004 me sonó el teléfono y era un organizador importante de eventos para Buenos Aires y contratado por BMW. El evento que nos ofrecían reuniría a todos los que habían comprado motos BMW en Argentina y era la primera vez que lo hacían. Querían elegir un lugar en la ruta, en la cordillera, para hacer un evento 5 estrellas. Esa fue mi primera experiencia y renuncié a la empresa de software en la que seguía trabajando. Eran 150 personas y cinco carpas. Lo hicimos en las minas de Paramillos. El evento salió fantástico, cerró por todos lados, y ahí arrancamos. Después empezamos a trabajar con bodegas, compramos un furgón todo cerrado que era como una caja de sorpresas (risas). Iba todo ahí, la vajilla, los manteles. Hemos hecho almuerzos para el Dakar, degustaciones de bodegas en el medio de la nada. Fue una locura. Después estábamos muertos de cansancio porque vivíamos arriba de la camioneta.

–¿Cómo vivís el haber dado en la tecla con tu proyecto E-restó?–Todavía no pensamos que dimos en la tecla. Sí está muy bueno ver que la herramienta funciona y que resolvemos problemas. Esto es de todos los días. Nosotros aprendemos muchísimo de los clientes y de las experiencias. Cada cuenta que tenemos nos enseña y estamos atrás con el equipo que conformamos junto con mi esposa, Juan Manuel y Pablo Cuello, Alejandro Fernández Funes y Carlos Garcete.

–¿Alguna idea divertida que sirvió para esta construcción?–Trabajé en dos cafés. Quería saber cómo funcionaba el sistema ¿y qué mejor que estar ahí todo el tiempo? Entonces le pregunté al cliente si podía ir a trabajar al local. Me dijo que era una locura pero lo convencí. Iba gratis, por supuesto. Me puse el uniforme y comencé a servir café. Quería saber si la herramienta de E-restó funcionaba y si era práctica como yo imaginaba, porque una cosa es verlo en el papel y otra en vivo. Y fue muy bueno. Fue una semana en un café y un fin de semana entero en un bar en la Arístides (risas).

Perfil del mendocino premiado, que es nieto del poeta Ricardo Tudela Nació el 19 de julio de 1978.

Familia Su esposa se llama Romina Martínez (34) y es cocinera (no le gusta que le digan "chef"). Tienen una hija, Victoria, que cumplirá 2 años en agosto. El abuelo de Federico fue el renombrado poeta mendocino Ricardo Tudela. El ingeniero asegura, sin embargo,

que no heredó el talento de su

abuelo para la palabra.

Su carreraSe graduó como ingeniero en electrónica y telecomunicaciones en la Universidad de Mendoza. Trabajó como desarrollador de software y hardware en distintas empresas. Actualmente lleva adelante un emprendimiento propio desde 2012, proyecto que ideó junto con su esposa. E-restó ya cuenta con más de 120 clientes en cuatro países (Chile, Uruguay, México y Argentina) y este año logró un reconocimiento especial por parte del gigante Microsoft.

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Herramienta en mano. Federico Tudela muestra la interfaz del software premiado en Chile.
Herramienta en mano. Federico Tudela muestra la interfaz del software premiado en Chile.
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En la segunda fila, en el centro hacia la derecha, está Federico junto con otros equipos premiados en Booster Up este año.
En la segunda fila, en el centro hacia la derecha, está Federico junto con otros equipos premiados en Booster Up este año.
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Junto a su esposa, Romina Martínez, preparando un evento en Potrerillos, frente al río Mendoza.
Junto a su esposa, Romina Martínez, preparando un evento en Potrerillos, frente al río Mendoza.
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Asando costillares en La Encantada.
Asando costillares en La Encantada.