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Así lo señalaron los expertos que realizaron peritajes. Se suspendió la búsqueda de las víctimas. 

El helicóptero que cayó en Mendoza “volaba muy bajo, con maniobras temerarias”

Por Catherina Gibilaro

gibilaro.catherina@diariouno.net.ar

La máquina que se precipitó en Mendoza, un Bell 206, matrícula LVVFO, con carga completa de combustible (unos 200 litros), había despegado del aeródromo de La Puntilla, donde pernoctó, el sábado 12 de diciembre.

A las 8 se dirigió directamente al dique Potrerillos. Como sobrevolaba a menos de 600 metros de altura no era necesario pedir autorización a la torre de control del Aeropuerto, pero sí debía haber informado a Plan de Vuelo: desde dónde salía, hacia dónde iba y en cuánto tiempo iba a regresar. Esto es un trámite que se hace habitualmente.
Es lo que posibilita a los operadores de tránsito aéreo en caso de accidente ubicar en el radar el sitio exacto donde cayó la nave lo más rápido posible para las maniobras de rescate.“El helicóptero volaba muy bajo, a una altura de 3 metros sobre el espejo de agua, e hizo maniobras consideradas muy riesgosas y temerarias”, señalaron los expertos.También confiaron que “los cuerpos no deben de estar muy lejos de donde se encontró la cabina”, pero no emergen “debido muy posiblemente a la baja temperatura del agua y a que estarían tapados a una profundidad que se estima en 70 metros”.Los especialistas dijeron que “es obligatorio que cualquier aeronave y sus tripulantes deban contar con un seguro, y esto lo establece la ley 17.285 del Código Aeronáutico, que lo deja muy bien especificado”. También remarcaron que el combustible derramado no podría causar daño ambiental habida cuenta de la gran cantidad de agua que contiene el dique.

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