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En los hechos ese régimen prácticamente no se aplicaba desde hace años. Desde 2013 cada alumno comenzará el ciclo lectivo con una cantidad determinada de puntos que irá disminuyendo con cada falta.

El Gobierno provincial eliminó las amonestaciones en las secundarias

Por Daniel Calivares

Si un alumno rompe una ventana del colegio adonde asiste o comete alguna falta grave, muy probablemente no sea expulsado, pero el padre de este será corresponsable de lo que haga el chico, lo que implica que deberá sacar plata de su bolsillo o disponer de su tiempo para corregir lo que el chico hizo en un momento de “travesura”.

El nuevo sistema de sanciones que la Dirección General de Escuelas tiene previsto implementar en el 2013 para las escuelas secundarias tiene como objetivo evitar la deserción escolar.

Por ello, se decidió ir contra del actual sistema de sanciones y del régimen de inasistencias para reducir los porcentajes de abandono.

Durante la explicación del presupuesto para la DGE que dio la titular de la cartera María Inés Abrile de Vollmer ante diputados y senadores, se habló más de política escolar que del presupuesto en sí y sirvió para que la funcionaria ahondara un poco más en el régimen de sanciones que enterrará en el pasado a las tradicionales amonestaciones.

Según explicó la directora general de Escuelas, el sistema de sanciones está basado en el utilizado para el carnet de conducir. Es decir, cada alumno comenzará el ciclo lectivo con una cantidad determinada de puntaje y ante cada falta, ese puntaje irá disminuyendo.

Para esto, habrá una escala de cinco tipos de faltas diferentes: Leve, moderada, intermedia, grave y muy grave.

Cada vez que el chico cometa una falta recibirá una sanción. Pero en el caso de las graves y muy graves, la sanción no será automática.

En estos casos, el director propondrá una sanción que será analizada por el Consejo de Convivencia Escolar, que además deberán citar al padre del alumno en falta, ya que este será corresponsable de lo que haya hecho su hijo.

Allí, el Consejo puede decidir llevar adelante lo que se denomina “acción de reparación”, explicó Vollmer, quien agregó: “Si el alumno la hace bien puede recuperar puntos. Nos basamos en el sistema de carnet de conducir, porque en el caso de las amonestaciones, estas suman  y la idea en este caso es que el alumno no llegue nunca a cero”.

Una vez que el padre es citado por el Consejo de Convivencia, allí se le hablará de lo que hizo su hijo y se exigirá una reparación, que incluso puede llegar a ser económica, dejó entrever Abrile de Vollmer.

En caso de que no tenga dinero, se exigirá la participación del padre mediante otro tipo de reparación, por ejemplo, si el alumno lo que hizo fue manchar las paredes, la escuela comprará la pintura pero será el progenitor del chico el que deberá pintar las paredes, explicó Vollmer.

“Va a ser muy difícil hacer al padre corresponsable. El mandato lo tendrá el consejo, el padre tiene que sentarse ante ellos, ya hay algunas escuelas que tienen al sistema y andan bastante bien”, manifestó la funcionaria, que señalo que se capacitará a los docentes y directivos, pero también a los padres, porque “el proceso de reparación no puede ser una pavada, porque sino se hipoteca el sistema”, explicó.

La idea del Consejo de Convivencia y de la participación de los padres tiene también otro punto de importancia. Y es que los progenitores de los alumnos con algunos problemas de conducta no asisten al colegio, afirmó Abrile de Vollmer, quien agregó que tampoco firman las amonestaciones que actualmente se le aplican a los alumnos.

Además, al dejar de existir las amonestaciones y pasar al régimen por puntaje, también habría menos posibilidades que los alumnos sean expulsados de la escuela y esto coincide con el verdadero objetivo de la DGE para el 2013, que es reducir la deserción escolar en el secundario, donde en Mendoza llega al 52 por ciento.

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