Los especialistas ya determinaron que en Mendoza hay especies invasoras que están produciendo graves daños y alteraciones en el ecosistema, como el caso de las ranas toro que se multiplican en San Carlos y amenazan la zona de El Carrizal. Ante esto, el Gobierno solicitó un informe a las áreas de Flora y Fauna para qua establezca si alguna de esas especies se ha convertido en plaga.
El secretario de Ambiente, Marcos Zandomeni, solicitó a Fauna y Flora que determine cuáles especies son plagas y cómo atacarlas. En Mendoza la ley prohibe matar animales aunque sean peligrosos para las especies autóctonas.
El Gobierno pidió un informe sobre la cantidad de ranas toro y otras especies invasoras de la fauna local
La semana anterior se realizaron en Mendoza talleres nacionales para buscar herramientas que prevengan y combatan las especies exóticas invasoras. Días antes de esa jornada de trabajo se conoció que dos especies, la rana toro y el jabalí, afectan considerablemente la biodiversidad en las zonas donde residen.Ante esta situación, el secretario de Ambiente de la Provincia, Marcos Zandomeni, le dijo a Diario UNO que les solicitó informes a los encargados de las áreas mencionadas para que determinen qué especie exótica es plaga y cuál no.
“Se inicia así un expediente administrativo. Una vez que establezcan las plagas, debemos idear los métodos para combatirlas”, explicó el funcionario.
En ese sentido, Zandomeni recordó que la provincia se declaró “no eutanásica” y por lo tanto no puede matar a las especies que se convierten en plagas por más dañinas que sean. Citó como ejemplo a las palomas y a los pumas en el sur provincial, que se lo aleja del rebaño con distintos métodos.
Por esa razón, en cuanto a la rana toro, Zandomeni no pudo decir qué harán con ella.Indicó que la posibilidad de introducir un predador de este animal es una alternativa, para que tenga un equilibrio la biodiversidad donde habita.
Lithobates catesbeianus es la denominación científica de la rana toro. Es originaria de Norteamérica pero invadió el resto del continente y Europa y vive en aguas permanentes. En los años 80 llegó a Mendoza por un interés gastronómico que pasó de moda pero que actualmente se convirtió en un problema.En aquella década le rana toro tuvo su boom en los restaurantes mendocinos y algunos chef comenzaron a demandar el animal para sus platos, por ser una especie exótica. Alguien advirtió el negocio e instaló un criadero en San Carlos. “Cuando dejó de ser rentable porque dejaron de incluirla en los menúes, el criadero fue abandonado y algunos de estos animales fueron liberados”, recordó Guillermo Debandi, licenciado en Biología y doctor en Ciencias Naturales.
El científico explicó que la catesbeianus comienza a invadir y elimina a otras especies autóctonas, porque también se comen a otros anfibios, aves, insectos y hasta algunas víboras, y para él, la rana criolla fue depredada.
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