El 30,5% de los hogares mendocinos debe buscar medios alternativos para calefaccionarse En muchos casos, los métodos alternativos no son seguros y pueden provocar alguna tragedia.

El gas natural no llega a 1 de cada 3 viviendas de Mendoza

Por UNO

Por Cecilia [email protected]

En el 30,5% de las 459.550 viviendas particulares que hay en Mendoza se usan garrafas, electricidad, leña, carbón y otros métodos alternativos para cocinar o calefaccionar el ambiente (139.998 viviendas), a diferencia del 69,5% de las conectadas a la red de gas natural o que, pese a no tener ese servicio, pueden adquirir zeppelin o tubos (319.552 viviendas en total).

El dato se desprende del Censo 2010 y sirve para graficar la situación de muchas familias mendocinas, más crítica durante el invierno cuando el consumo aumenta para paliar las bajas temperaturas. También es el contexto de casos como el de los pequeños de 3 y 7 años que murieron trágicamente en el incendio de una de las habitaciones de su precaria vivienda en la calle Pedro Pascual Segura y Pellegrini, de Godoy Cruz. Aunque aún no se conocen con exactitud las causas del siniestro, podría haberse suscitado por el uso de un método casero de calefacción.

Desde 2008, el Gobierno nacional puso en marcha el programa Garrafas para Todos, en el que fijó tarifas más bajas a las determinadas por el mercado para los envases de 10 y 15 kilos. Funcionarios de la Subsecretaría de  Energía y Minería local informaron que para esta temporada habrá 22.500 toneladas de gas disponibles en todo el territorio provincial y que se comprarán mil toneladas más para reforzar el plan, como se refleja en una nota ublicada por Diario UNO en mayo.

Las garrafas se distribuyen en estaciones de servicio, en las propias distribuidoras y son entre 12 a 15 camiones itinerantes los que recorren distintos puntos con la idea de que lleguen a los lugares más alejados. Por cualquiera de estos medios, la garrafa de 10 kilos se vende a $16.

“No llegan a todos”

Lo cierto es que en los barrios más vulnerables hoy cuesta conseguir ese insumo. “Las garrafas económicas llegan, pero no cubren la necesidad ni alcanzan para todos. Quienes pueden conseguir más dinero las compran en comercios particulares a un precio mucho mayor ($45). En las viviendas más precarias, a su vez las más altamente inflamables, se utilizan métodos peligrosos: braseros o ladrillos con resistencias eléctricas son los más  usados. Esta población está expuesta a un riesgo permanente”, contó Alejandro Verón, referente de la organización social Barrios de Pie, con presencia en varios sectores de Mendoza y el país.

A pesar de que conocen el riesgo de sus prácticas, la justificación de quienes usan métodos caseros de calefacción es difícil de objetar: “Es tan cruel el frío que uno hace lo que puede”. “La garrafa social llega cada quince  días al barrio. Pero como traen 80 y somos 200 familias, no alcanza para todos; algunos tienen dos envases y te ganan de mano”, dijo Noemí Agulló (50), de la barriada Néstor Kirchner inaugurada recientemente en el corazón  del populoso La Favorita, en Capital. Para muchos de los que allí habitan significó la concreción del derecho a una construcción de material, con servicios básicos de agua y electricidad, aunque aún las condiciones son precarias entre quienes todavía no construyen sus casas y permanecen en ranchos o casillas.

“Un atado de leña sale $8 y necesitás tres para un día. Por ahí podrían dejar en los barrios lo que sacan de la poda”, sumó Marta Torres (43) otra vecina de la zona.

Matilde Marzal (65), del barrio Nueva Esperanza del mismo conglomerado, explicó que el Gobierno provincial y la Municipalidad de Capital firmaron un acuerdo para garantizarles el acceso a la red de gas: “Cada familia debe  gestionar la conexión domiciliaria y pagar el costo. Es una solución, pero para una porción de lo que es La Favorita”.

“Acá todos usan ladrillos. El problema de la resistencia es que calienta toda la línea y se puede prender fuego la casa. Noche por medio vemos algún incendio”, añadió Noemí, como para ilustrar la situación que padecen allí,  como en otros barrios mendocinos donde los recursos son escasos. Para paliar el invierno, Matilde pide que los camiones de garrafas no sólo vayan al corazón de los barrios, sino a la periferia: “Que haya más refuerzo en  esas zonas”.

El peligro del monóxido de carbono

El mayor riesgo en el hogar durante los días de bajas temperaturas es el mal uso de métodos para calefaccionarse, que pueden desembocar, por ejemplo, en intoxicaciones por monóxido de carbono. En Mendoza pierden la  vida anualmente por la inhalación de estos gases 12 personas en promedio. Laura Caram, a cargo del programa de Prevención de Accidentes del Ministerio de Salud, es quien dio la cifra y explicó que en todos los casos se  trata de tragedias evitables: “En términos generales, cada año mueren cerca de 70 personas por accidentes domésticos ocurridos en el hogar”.