Tenía 82 años. En los ’90, Mijndert Pon comenzó a producir su propio vino en Tunuyán. Deja un valioso legado.

El fundador de Salentein falleció en su Holanda natal

Por UNO

Alejandra [email protected]

Hace más de 20 años, entre los antecedentes que se remontan al origen de la instalación de las bodegas de lujo del Valle de Uco, está inscripto el nombre de Mijndert Pon, un inversor holandés que se ganó el mote de pionero y para muchos también el de visionario. Él entendió que en las tierras de la zona alta de Tunuyán y Tupungato, a más de mil metros sobre el nivel del mar, podían concebirse vinos de alta gama y que podría desarrollarse un polo enoturístico y cultural de atracción mundial. Por haber sido el primero que creyó en la región como una zona vitivinícola por excelencia y por otras premisas se lo recordará a este empresario que fundó Salentein y que falleció en su tierra natal, a los 82 años de edad, producto de una enfermedad pulmonar.

“El Sr. Mijndert Pon plantó la semilla original de Salentein y nutrió su crecimiento con su pasión, energía, dedicación y compromiso social. Su legado es una visión humana y empresaria que guía el desarrollo de nuestra organización”, expresaron los colaboradores y directivos de esta bodega, ante la noticia de su deceso, ocurrido el jueves 17 de julio.

La pasión por la vida, por hacer y construir, fiel reflejo del amor que Pon tenía por Argentina y su gente, a quienes consideraba como “su segunda patria”, son parte del ADN de la primera bodega de lujo construida a la vera de la ruta 89 de Tunuyán, adonde este empresario llegó de la mano de los Pulenta.

Para él, ésa era la tierra elegida. Quizá lo motivó el clima, la postal de cordillera de los Andes, las propiedades de ese suelo pedregoso que pudo conocer al adentrarse entre los viñedos que ya existían en la finca Oasis (la primera que adquirió) o en las 50 hectáreas de monte nativo que decidió preservar de manera originaria y que hoy pueden verse, como registro del paisaje original. Lo concreto es que en esa zona desértica y árida, que a principios de los ’90 lucía desolada, decidió producir su vino.

En 1996 fue poseedor también de las hectáreas que comprendían La Pampa y San Pablo donde empezó a construirse Salentein, que en el 2000 se inauguraría comercializando las primeras variedades de vinos premium,  producto de la cosecha del año anterior. Pon iría más allá y la bodega integraría apenas una parte de un complejo que se completaría con la posada, que lleva el mismo nombre, con la que introdujo en la región el concepto  de turismo enológico (permitiéndole al visitante que se aloje en el lugar) y con el museo Killka, un conjunto arquitectónico donde se destinó espacio al arte, a la gastronomía a través de un restorán y al culto de la religión, con  la construcción de la capilla de la Gratitud.

Destacan su “marcada responsabilidad social”

“Fue una persona que veía siempre más allá, que tenía un marcado compromiso con su personal, con la fuente de trabajo que generaba, con la gente del lugar donde estaba y de la que se ocupaba. Mijndert Pon tenía una  fuerte responsabilidad social donde se instalara, pero era de perfil bajo y no quería que lo nombráramos ni que contáramos mucho lo que hacía por los demás”, contó Matías Bauzá Moreno, PR Manager de Salentein y de Bodegas Callia, en San Juan.

Señero

Pon era un inversor europeo que se enamoró de Argentina.

Quienes lo conocieron afirman que pasaba gran parte del año acompañado de su esposa, Ingrid.

Más allá de sus desarrollos en el ámbito de la vitivinicultura y la agricultura, también fue un importante colaborador con algunas causas sociales, que canalizó a través de El Samaritano, la fundación que presidía, y de otras instituciones a las que apadrinaba.

“Nos dan el transporte para que cincuenta chicos se trasladen hasta la escuela. También destacamos la predisposición para disponer movilidad en otras oportunidades, como cuando salimos de paseo, y llevan también, una  vez por semana, a los alumnos a Killka para que tomen clases de coro con dos profesores que ellos contratan”, contó un docente de la escuela Clotilde Lanne de Cibert, ubicada en el distrito Los Árboles, con respecto al  aporte que Salentein hace a través de su institución. Otros beneficiarios son quienes concurren las escuelas Río Tunuyán y F. J. Morales.

“Continuar con su trabajo, extendiendo firmemente su legado a futuro, es la mejor manera de recordarlo y honrarlo como se merece”. Así concluyeron desde Salentein el comunicado oficial que se extendió por el fallecimiento de Pon.