Para seguir discutiendo sobre la dolorosa muerte de Luciana Rodríguez, dos especialistas participaron en el programa Séptimo día. El abogado Oscar Alfredo Mellado aportó una perspectiva del caso desde el ámbito de las leyes y Benigno Gutiérrez, médico psiquiatra, hizo lo suyo desde el punto de vista humano.
Según el abogado, defensor de la familia de Luciana, con su equipo de trabajo decidieron hacerse cargo del pedido de la abuela por necesidad de justicia. “Hay un grito social que sintetiza nuestro trabajo y ese llanto pide por justicia; nosotros queremos ser vehículo para llegar a ese objetivo”, sentenció el profesional de las leyes en sus primeras declaraciones televisadas.
Luego especificó que dos son las causas abiertas después de la muerte de la chiquita de 3 años. Una es la de homicidio agravado que pesa sobre la madre y la pareja de la menor asesinada, en este momento imputados y encarcelados. Por otra parte está la investigación de la fiscal Claudia Ríos sobre la cadena de responsabilidades dentro del Estado. “Queremos ayudar a la fiscal y llegar hasta el final. Esperamos una sentencia”, dijo Mellado.
Entre tanto, Gutiérrez esclareció que “lamentablemente se viene viendo desde hace mucho tiempo en la población Argentina que suben los índices de criminalidad y la desprotección de los ciudadanos. Se ha querido históricamente politizar el delito. Y el delito ha existido siempre, el problema es que la criminalidad desatada es un suicidio para cualquier partido político”.
Para el psiquiatra, haciendo un análisis de la situación social actual, la gente posee un estado de terror permanente que llevado al campo de las enfermedades mentales se traduce en un incremento del pánico y el estrés, que queda reflejado en el aumento de consultas.
“Existe una enorme cantidad de gente que es humillada y vejada por la delincuencia, y que llega a las sesiones con muy pocas posibilidades de curación. La población se está enfermando de miedo y de desconfianza”, aseguró el médico.
Además dijo que un hecho terrible es que la gente pasó de la defensa a la agresión. “Esta gravísima situación social puede desembocar en que todos terminemos a los tiros entre nosotros”, lamentó decir.



