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En diálogo con radio Nihuil, Carlos María Franzini advirtió que "no hay que ser muy agudo para darse cuenta de que la gente la está pasando mal”, aunque confió en que el acercamiento a la fe genera la reconciliación del pueblo.

El arzobispo de Mendoza pidió una Iglesia al servicio de los pobres

Por Ignacio Zavala Tellozavala.ignacio@diariouno.net.ar

Con un mensaje de unidad y austeridad, el arzobispo de Mendoza, Carlos María Franzini, celebró la misa de Pascua de Resurrección en el templo de las Carmelitas Descalzas, en Luján de Cuyo, una orden de monjas de clausura que es ejemplo de una vida sencilla dedicada a la oración.

“Pidamos al Señor para que en este tiempo pascual nuestra Iglesia pueda ser pobre, al servicio de los pobres”, rezó Franzini ante unos 300 fieles que colmaron el monasterio Carmelo del Espíritu Santo, ubicado en la calle Terrada de Mayor Drummond, durante la mañana del domingo de pascua.

El líder de la Iglesia católica en Mendoza insistió así con un mensaje de austeridad, pregonado también por el papa Francisco. Quizás, por eso, la elección del templo donde se realizó la celebración no fue casual, ya que un claro ejemplo de unidad, compromiso y austeridad lo constituyen las monjas que forman esa orden, quienes participaron de la celebración casi ocultas.

Mientras monseñor Franzini se dirigía a sus fieles, las religiosas oraban con devoción tras una reja, ya que al vivir en una rigurosa clausura en completa entrega a Dios, no tienen contacto con el exterior. La misión de las carmelitas es vivir en oración y rogar por los sacerdotes y creyentes.

“La gente la está pasando mal”Si bien el mensaje pascual fue conciliador, propio del clima de reflexión y recogimiento de las Pascuas, tras la celebración del Viernes Santo, Franzini apuntó a los problemas económicos y a la inseguridad como males de la sociedad.

En diálogo con radio Nihuil, el prelado advirtió de que: “No hay que ser muy agudo para darse cuenta de que la gente la está pasando mal”, aunque confió en que el acercamiento a la fe genera la reconciliación del pueblo.

El arzobispo destacó la importancia de “volver a Dios para comprometernos con la realidad y el sufrimiento de los hermanos”.

Y lanzó un mensaje de esperanza: “El amor es más fuerte que la muerte, que el pecado, que la injusticia, que la violencia. El amor es capaz de transformar todo”.

►Los paseos por semana santa de los miles de turistas que llegaron a la provincia se combinaron con las celebraciones religiosas. En la montaña los mendocinos que hicieron “escapadas” para aprovechar los feriados se mezclaron con los visitantes. ►Se celebraron concurridas misas en Potrerillos, Valle del Sol, Uspallata y Manantiales, según indicaron en el Arzobispado local.

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