Miguel García [email protected]
Las primeras fotografías que Marcos Zimmermann tomó en su vida las hizo sin cámara. Fue en esos viajes que realizaba con su madre por el interior de la Argentina. Recuerda, tiene la imagen vívida aún, del alba apareciendo por la ventanilla, junto con algunos paisajes, gente, costumbres... “Yo fotografié en mi retina paisajes del país mucho antes de que la óptica irrumpiera en mi historia. Después vinieron las cámaras fotográficas”.
La muestra de su talento está en más de una decena de libros de inmensa calidad en los que Zimmermann documenta su visión de nuestro país y de América Latina. Él sostiene, desde la experiencia de sus cientos de viajes por nuestra geografía, que Argentina es muchos países dentro de un país y le gusta decir que "somos un país en busca de un país". En su libro Desnudos sudamericanos puso a prueba todo su talento. El maestro dice que "cuando fotografiás un paisaje tenés que estar atento a la luz, cuando hacés retratos tenés que estar atento al alma". Para Zimmermann "cada ojo es un mundo, y ese mundo debe tener la sensibilidad precisa para captar lo que no se ve a simple vista. Las personas buscan una pose, para salir como ellos creen que deben salir, pero la estrategia está en esperar algunos minutos hasta que la máscara de los preconceptos cae y podés hacer la foto que has pensado". En una época donde casi todo artefacto que tenemos a mano puede registrar una imagen fotográfica, carecemos más que nunca de buenas imágenes. El autor de Bajo las estrellas afirma que "el mundo de hoy tiene un inconveniente, y la fotografía tal vez sea el exponente más alto de esa dificultad: hay poca observación". Trabajó como fotógrafo en películas argentinas y extranjeras como Quebracho, La Raulito, Camila, Miss Mary y Le Long Manteaux. De entre las cientos de miles de imágenes que Marcos Zimmermann ha capturado a lo largo de su vida, decide sacar una del archivo de sus recuerdos. Es la fotografía de un cerro muy cercano al cerro Tupungato, en Mendoza, una imagen que forma parte del Festival de la Luz, en el Teatro Argentino de La Plata. Esa foto tiene una esencia de materialidad enorme, conmovedora. El gran fotógrafo argentino nacido en Buenos Aires en 1950, recuerda el momento en el que hizo la foto. “Tuve la posibilidad de plantarme con el trípode y la cámara frente a ese cerro, que podés ver desde la base hasta la cúspide, y fue para mí registrar la cadencia y la esencia de la tierra en Mendoza”. Para saber más sobre Macos Zimmermann buscar en http://www.marcoszimmermann.com/



