Por Gonzalo Villatorovillatoro.gonzalo@diariouno.net.ar
Mientras controlaban la contingencia en el Sur sobre 250.000 hectáreas, una gran tormenta eléctrica trajo más fuego al campo. Las pérdidas son cuantiosas y totales para muchos productores ganaderos, sobre todo en infraestructura, corrales y alambrados.
Dos nuevos focos de incendio en General Alvear

Es una sola faja negra que arranca en Alvear y llega hasta Santa Isabel, en La Pampa”. Con esa frase uno de los brigadistas describió cuál es el panorama tras los incendios de campo que afectaron tanto el Sur mendocino como la vecina provincia.
En Alvear la columna de fuego, que llegó a tener más de 20 kilómetros de frente en su punto más crítico y llamas de 2 metros de altura, ocasionó cuantiosas pérdidas en la infraestructura ganadera y hasta ayer devastó, según el parte oficial emitido por el Ministerio de Ambiente, 250.000 hectáreas. La magnitud del incendio fue tal que comenzó al sur del paraje Cochicó y avanzó hacia el Noreste del departamento hasta llegar a la costa del río Salado, en el límite con San Luis.
Mientras la situación en el Sur estaba bajo control y sólo permanecían algunas “islas” encendidas, por lo que era cuestión de tiempo para que consumieran todo el material combustible y el vasto incendio tuviera un corte definitivo, la misma tormenta que precipitó agua y granizo en otras partes de Mendoza, en tierras alvearenses y zonas aledañas solamente descargó rayos y se declararon dos focos más. Uno a 20 kilómetros al sudeste de Bowen y el segundo en Punta del Agua, distrito de San Rafael.
El grave inconveniente que se presentó es que la mayoría del personal del Plan Provincial de Manejo del Fuego por esas horas regresaba exhausto de Cochicó, luego de cuatro días de permanecer internados en medio del monte, combatiendo las llamas con temperaturas que iban de los 40° a 50°.
Para salir del paso armaron rápidamente una pequeña cuadrilla con personal de Recursos Naturales y Bomberos, y en la tarde-noche los combatientes salieron a atacar el fuego en Bowen, que aparecía ser el de mayor magnitud. De acuerdo con el reporte inicial, los campos Don Pedro, de Mattioli y Paredes estaban ardiendo.
“El otro incendio me pasó cerca y ahora me vuelvo al campo porque otra vez tenemos problemas y vamos a dar una mano”, comentó Marcelo Salvador, propietario de El Chaparral, en La Mora al sur.
Cuantiosas pérdidas
Para el sector ganadero, el panorama es negro. Las llamas arrasaron con el monte y al mismo tiempo sembraron la desazón. Las pérdidas económicas por la infraestructura destruida son cuantiosas y la hacienda, que logró escapar del fuego, puede terminar muriendo de sed si la lluvia no se hace presente.
“La situación es muy mala, quemó alambrados y hasta los corrales; no quedó nada de pasturas y mucha hacienda está atrapada en sectores pequeños que no tienen agua”, contó Juan Carlos Pinto, propietario del campo 3 de Mayo.