Las declaraciones del ex juez Luis Miret sobre que “nadie hizo nada” pegaron fuerte. Comenzará una serie de inspecciones oculares y el debate se reanudaría en junio

Diecisiete audiencias necesarias, imprescindibles e históricas

Por UNO

Por Gustavo De [email protected]

@Monodemarinis

“Lo cierto es que yo no hice nada y nadie, en el resto del país, hizo nada frente a la ilicitud”. La frase es de autoría del ex juez federal Luis Miret y fue uno de los principales conceptos que dejó su interrogatorio que demandó cuatro jornadas y cerca de 16 horas del denominado megajuicio por delitos de lesa humanidad que incluye los casos que involucran a 4 ex magistrados.

La citada expresión de quien hoy está imputado en 35 causas es muy fuerte, conmueve, duele, genera cientos de preguntas sobre si no podrían ser menos los desaparecidos y menos los afectados por el terrorismo de Estado. Pero así como el “nadie hizo nada” (que abarcaría a todos los jueces que actuaron durante la dictadura) lastima, al mismo tiempo produce el efecto contrario y renueva energías, suma fuerzas y obliga a quienes sufrieron la represión ilegal, tanto a las víctimas, como a los familiares, e incluso a los abogados, a mantener en alto las banderas de memoria, verdad y justicia. Y ojo: no es esto un alegato en contra del ex magistrado, cuya actuación en aquellos años es juzgada por un tribunal y no por la prensa. Simplemente, es una reflexión sobre otra reflexión y serán los jueces, los querellantes y los defensores quienes valoren los dichos de Miret.

Lo concreto es que el “nadie hizo nada” deja la sensación de que si alguien hubiera hecho algo, algo se habría evitado.

Han pasado ya 17 audiencias desde que comenzó el cuarto juicio por delitos de lesa humanidad en Mendoza. Podría decirse que concluyó la primera etapa y habrá que esperar unos días para la reanudación del debate que se retomaría en junio ya con las declaraciones de testigos. Entre tanto, no es que habrá un receso, sino que el Tribunal Oral Federal y las partes harán revisiones oculares a sitios en los que se desarrolló parte de la historia que este proceso está desentrañando.

Hoy mismo será inspeccionado el edificio en el que funcionó Tribunales Federales durante la dictadura, ubicado en calle Las Heras, entre 9 de Julio y España. Por allí pasaron a prestar declaración muchísimos de los que estuvieron privados de la libertad en aquellos tiempos, entre quienes figura el doctor Ángel Bustelo. Por allí peregrinaron también familiares de desaparecidos tratando de lograr alguna información sobre el paraderos de los suyos.

La misma actividad se hará posteriormente en donde funcionaron centros clandestinos de detención como el D2 y la Comisaría 7ª de Godoy Cruz, de la Policía de Mendoza y la VII Brigada de Comunicaciones, del Ejército.

Queda mucho todavía, pero no es poco lo que se ha avanzado. Sin duda, puede afirmarse que cada audiencia del megajuicio es una reconstrucción histórica. Lo que “no se hizo” hace cuatro décadas se está haciendo ahora y aunque han pasado tantos años y pérdidas irreparables, la reparación, sobre todo moral, de las víctimas, tiene un valor que no se puede medir. Y todo en el marco de la ley, con todas las garantías de defensa, sin rencores ni revanchismo.